Saturday, June 26, 2010

DOMINGO QUINTO DESPUÉS DE PENTECOSTES

27 de junio de 2010

Queridos Hermanos:

El día de hoy es un buen momento para que reflexionemos, cual ha sido nuestro comportamiento.

En la epístola de este día, san Pedro nos da algunas lecciones muy saludables que debemos considerar para vivir en paz y armonía entre nosotros. De igual forma nuestro Señor Jesucristo nos advierte que debemos ser mucho mejor que los Escribas y Fariseos para poder entrar en el reino del Cielo.

Ahora bien, como nos presentamos ante los demás, es decir, la apariencia, es buena y necesaria pero no suficiente. Es bueno para nosotros vivir en paz entre nosotros, pero es mucho más necesario que nos amemos los unos a los otros, desde lo más profundo de nuestro corazón. Dios ve nuestro corazón y en base a este nos ha de juzgar. La apariencia exterior contará sólo de manera secundaria y en una mínima porción, porque ésta, también es necesaria para la edificación de nuestro prójimo y la eliminación del escándalo.

Lo que guardamos en nuestro corazón es lo que Dios ve y juzga. Esto es lo que los escribas y fariseos nunca entendieron. Exteriormente vestían con apariencia de justicia pero, eran los más injustos.

Mientras que podían decir que no habían matada físicamente a nadie, en su corazón si lo habían hecho muchas veces con el odio que los consumía. Podemos matar a alguien físicamente, sólo una vez, más con el odio en nuestro corazón cometemos este asesinato muchísimas veces. Esta actitud hipócrita es la que Jesucristo rechazaba y detestaba de los escribas y fariseos. Mientras pretendían ser virtuosos y amar a Dios, lo que realmente hacían era que se revelaban violentamente en Su contra.

De igual forma sucede con el vicio de impureza, no es suficiente evitar el pecado físicamente; que es lo que hacían los escribas y fariseos. Se peca en contra de esta virtud por el simple hecho de desear hacerlo:

“Todo aquel que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón.”

¿Cuántos podemos contar, hoy día, que son culpables de estos dos pecados, de y en su corazón?

San pablo nos da la amonestación para que practiquemos las diferentes virtudes que nos ayudan a vivir en paz los unos con los otros. Nuestro señor Jesucristo nos da los medios para este fin.

Toda la maldad se inicia en nuestro corazón. No es lo que entra en el hombre que lo contamina, sino lo que sale de muy dentro de este.

Si habremos de guardar el mandamiento, no matarás, debemos empezar analizando nuestro corazón, donde la semilla del asesinato nace y crece. Debemos arrancar, no sólo el odio de nuestro corazón, sino que debemos además de esto, replantar la virtud del amor, en su lugar.

Para vivir en armonía como nos lo dice san Pedro, debemos no sólo evitar matarnos entre nosotros y hacer más que, dejar de odiarnos los unos a los otros. Debemos amarnos verdaderamente. Para ayudarnos en esto, se nos recuerda que somos todos hijos de Dios y que por lo tanto debemos vivir pacíficamente en la caridad fraterna de verdaderos hermanos y hermanas.

Debemos practicar la misericordia sobre los demás compartiendo nuestras cruces y sufrimientos, de esta manera hacemos la vida de los demás no sólo más tolerable sino más placentera, en medio de los sufrimientos y tribulaciones. La carga compartida es más liviana y el placer compartido se incrementa.

Debemos ser modestos no sólo en nuestra forma de vestir y conducta, sino que también y sobre todo en la profundidad de nuestra alma. Si verdaderamente amamos, jamás buscamos pasarnos ni ser arrogantes en nuestro comportamiento, sino que por el contrario preferimos errar al lado seguro de la humildad y modestia.

Debemos recordar siempre que debemos estar en guardia y vigilantes. Lo que permitimos escuchar y ver, es lo que entrará a nuestro corazón; de igual manera lo que permitimos nacer, crecer y enraizarse en nuestro corazón; lo que ha crecido y fortalecido en nuestro corazón es lo eventualmente se manifestará en nuestras palabras y acciones.

Para mantener nuestras palabras y acciones santas y puras delante de los hombres debemos primeramente mantener nuestra mente, corazón y alma puros, delante de Dios.

Recordemos que no es suficiente evitar el mal, debemos incrementar el bien. Mientras cortamos las rices del mal plantemos y llenemos de nutrientes la virtud. De esta manera nuestras virtudes no serán como la de los hipócritas y nuestra justicia excederá a la de los escribas y fariseos y seremos sin duda merecedores de entrar al reino de los cielos.

Que así sea.

Saturday, June 19, 2010

DOMINGO CUARTO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

20 de junio de 2010

Queridos Hermanos:

“Los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria venidera”

San Pablo, con estas palabras, de la epístola de hoy, nos trae una gran paz al alma, conforme cargamos nuestras cruces y dificultades en este mundo.

Todos y cada uno de nosotros, en este mundo, debemos cargar con algún tipo de cruces. Los católicos tenemos con la fe los medios para sujetar estas cruces y hacerlas dulces y ligeras, cosa que no poseen los no creyentes.

Los pobres incrédulos deben tolerar los sufrimientos de su cruz presente, la cual hacen aún más insoportable con su resistencia y rechazo, y si nunca se convierten, sus sufrimientos se incrementaran considerablemente y continuara, por toda la eternidad en el infierno.

El católico al amar tiene en si mismo los medios de hacer su cruz no sólo más tolerable sino que puede alcanzar el punto de regocijarse en ella y agradecer a Dios por esta. Esto mitiga y remueve el castigo merecido después de la muerte.

Si sólo pudiéramos ver y contemplar la felicidad del Cielo empezaríamos a entender que aún las cruces más difíciles que debemos cargar en esta vida son piezas insignificantes que debemos pagar por el gozo del Cielo.

Una vez que hacemos nuestro este pensamiento, no pasa mucho tiempo en el que entendemos que mientras mayor y más prolongado sea el sufrimiento en esta vida mucho mayor será la recompensa que nos espera.

De esta manera podemos entender porque los santos buscaban más cruces, deseaban ser humillados y sufrir, en esta vida, todas las cruces que les fuera posible soportar.

Sin la verdadera fe todos los sufrimientos se vuelven sin ningún valor y son una pérdida de tiempo. Esta es una de las razones por la que podemos ver a nuestro alrededor como los que no tienen fe buscan por todos los medios eliminar o evitar todo lo que signifique dolor o sufrimiento.

Mientras más buscan huir de estos sufrimientos, más intensamente se les presentan e incrementan estos. Lo que no pueden soportar en sus cuerpos lo soportaran en su alma. Siendo angustiados tanto física como espiritualmente.

En la búsqueda incesante, por una vida en este mundo separada de toda incomodidad, se “receta” algún tipo de droga, sexo ilícito, entretenimiento y distracciones de todo tipo. En esta degeneración moral, su alma empieza también a sufrir aún cuando el dolor en su cuerpo se incrementa debido al abuso que hacen de este.

De igual forma vemos el intento, sin fin, por terminar todos estos sufrimientos de parte de la sociedad. Esta gente sin fe ven los sufrimientos y pobreza de las demás gentes y están dispuestos en su “humanismo” a poner un fin a esta pobreza, enfermedad e incomodidades. Resultando en vano todo sus esfuerzos. No importa cuánto dinero regalen siempre habrá pobreza. No importa cuanta comida se regale siempre habrá gente con hambre. No importa cuanta “medicina” se distribuya siempre habrá algún tipo de enfermedad y tal vez haya más que antes, por los conocidos “efectos secundarios” de estos medicamentos.

Ayudar a los que más lo necesitan es una actividad noble y necesaria como parte de nuestra fe, sólo que necesita hacerse, por amor, no por el valor mundano o el intento egoísta por eliminar los sufrimientos de este mundo. Todos estos experimentos sabemos bien que, son un rotunda fracaso. Todo parece que estos sufrimientos se multiplican en lugar de disminuir. Luego entonces surge su lógica diabólica, de concluir que para verdaderamente eliminar el sufrimiento de los demás es eliminando a quienes están sufriendo. Este es el origen de la meta del Satánico Nuevo orden Mundial, eliminar la mitad de la población del mundo.

Que noble, engañosamente seria, asesinar a los niños aún no nacidos para evitarles un sufrimiento mayor en este mundo, o eliminar a los ancianos y enfermos para que ya no sufran más.

Podemos con una nobleza engañosa, eliminar la pobreza eliminando a los pobres en una guerra.

Como católicos, debemos encontrar el bien en todos los sufrimientos en lugar de tratar huir de ellos o destruirlos. Debemos abrazarlos como lo hizo Jesucristo con nosotros. El sufrimiento en este mundo es un pago insignificante que debemos pagar por el gozo del Cielo. Huir de la cruz es una manera tacaña de querer hacer el pago de la salvación eterna. Si no se hace el pago correspondiente no tendremos acceso.

Con esto en mente, aceptemos de manera voluntaria, libre y amorosamente todos los sufrimientos que Dios nos mande en esta vida, con la esperanza que estos sufrimientos abrirán las puertas del cielo para nosotros y tal vez para alguien más si ofrecemos este sacrificio. Es verdaderamente insignificante lo que tenemos que pagar por la gran recompensa de la felicidad eterna.

Así sea

Saturday, June 12, 2010

FESTIVIDAD DE SAN ANTONIO DE PADUA

13 DE JUNIO DE 2010

Queridos Hermanos:

El día de hoy celebramos la festividad de San Antonio de Padua. San Antonio es frecuentemente presentado tanto en fotografías como imágenes, con el Divino Niño Jesús en sus brazos y con un lirio al costado.

San Antonio desde su juventud practicó total y completamente amor y servicio a Dios. A la edad de 15 años dejó su hogar en Lisboa para unirse a los Clérigos de san Agustín en Coímbra.

Su maestro el célebre Abad Tomas de Vercelli, testifica que San Antonio “crecía tanto en el amor de Dios, que podemos ampliamente decir y aplicar las palabras que el Santo Evangelio dice de san Juan Bautista: “él era una flama, fuego consumidor… del Divino Amor”.

Desde niño, hizo el voto de castidad perpetua a Dios y buscó siempre la pureza con todo su ser tanto de cuerpo como de alma.

Restricciones totales para sus sentidos, oración incesante y un gran y tierno amor a Jesús y María, le ayudaron sobreponerse a todos los peligros en contra de la pureza. Esta santa pureza le abrió el camino a la sabiduría de Dios.

Se entregó por completo a sus estudios, sin embargo su mayor deseo fue el del martirio.

Cuando vio los restos de los primeros mártires franciscanos, fue inspirado a separarse de los clérigos de san Agustín e incorporarse a los Orden de frailes menores (los Franciscanos).

Nuevamente fue frustrado su deseo por el martirio, pero encontró pronto una especie de martirio espiritual, en el que podía ofrecerse mejor a Dios. Humildemente escondía su talento a la vista de las personas, buscando las labores más insignificantes en la cocina y jardines del convento de Monte Paolo. En esta posición tan humilde, encontró gran alegría y consuelo. Se humillo aún más delante de Dios, dando sólo a Dios todo el honor y Gloria.

En lugar de buscar los primeros lugares, san Antonio, busco siempre los lugares más insignificantes. Y no tardo mucho en que Dios Nuestro Señor, le dijera: “amigo, sube un escalón más”

Dios tenía otros planes para San Antonio y no permitiría que esta luz se quedara bajo los arbustos. Un cierto día, se le pidió que hablara a unos recién ordenados sacerdotes, franciscanos y dominicos. Al momento en que empezó a hablar, pudo ser evidente que tendría mayores obras a realizar a las que hacía en la cocina y el jardín.

Se le encomendó la tarea de enseñar teología dentro de la Orden. Posición que le fue encomendada por San Francisco mismo. Dios quería aún más de esta flama de amor. No era suficiente que preparará a otros frailes en las ciencias sagradas, se le designo posteriormente, la misión de predicador. Predicó en grandes ciudades de Francia e Italia. Las iglesias no podían contener a todas las personas que acudían para escucharlo, por lo que decidió predicar en los campos, plazas públicas y a la orilla de los ríos. Su misión celestial fue confirmada por la gran cantidad de milagros que realizó.

Lucho en contra de la herejía de los albigenses con tal éxito que su santidad el Papa Gregorio IX le otorgó el título de “azote de los herejes”.

Este magnífico doctor de la Iglesia tiene algo que dar a cada uno de nosotros desde el mayor en grado y dignidad hasta el más insignificante y menor de todos; si tan sólo observamos y escuchamos atentamente su vida y sabiduría.

La sabiduría es inseparable de la pureza. El Espíritu Santo declara, en el Libro de la Sabiduría: “La sabiduría no entra en el corazón impuro”. San Antonio poseía gran sabiduría precisamente por practicar tal pureza. Esto le era posible gracias a que era humilde y se mantenía siempre ocupado. Oraba y practicaba la custodia de sus ojos, mortificación de los sentidos, sentido de la vergüenza y devoción a la Santísima Virgen.

El mundo de hoy está falto de tal sabiduría por la falta de pureza y nos falta esta por no ser humildes y no hacer oración, especialmente a nuestra Santísima Madre, como debemos hacerlo. No le negamos ningún placer a nuestro cuerpo, al grado de convertirse estos en tiranos gobernando y controlando nuestra vida con sus pasiones.

Debemos aprender a controlar estos deseos y negarnos a nosotros mismos muchas cosas, aún las que no sean pecado. (Negarnos sólo lo que es pecado, no es ningún sacrificio). Debemos gobernar todos nuestros sentidos, pero de manera especial nuestros ojos que buscan placer en las cosas creadas. Si queremos ver a Dios con nuestros propio ojos, deben ser estos puros y aislados de cosas insignificantes. Con nuestra mirada puesta en Dios en el Cielo se hace posible que venzamos muchas tentaciones de buscar placer en los sentidos corporales y las cosas de este mundo.

Debemos hacer nuestro el evangelio de este día y recordar que como católicos somos la sal del mundo y si perdemos nuestro camino de católicos no seremos dignos de ninguna otra cosa que ser expulsados.

Pidamos a San Antonio que engendre en nosotros el verdadero amor por Dios así como por la Sabiduría y pureza, con la cual podamos también nosotros merecer la corona de la gloria eterna en el Cielo.

Así sea.

Saturday, June 5, 2010

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTES

6 junio de 2010

Queridos hermanos:

Al parecer, en cuestiones espirituales, todos tenemos siempre alguna excusa para no realizarlas.

Hacemos grandes esfuerzos y encontramos siempre tiempo para realizar todo tipo de cuestiones efímeras y mundanas, pero nos rehusamos hacer sacrificios similares cuando se trata de nuestro placer eterno y bienestar de nuestra alma.

Encontramos todo tipo de razones para salir, en horas de trabajo y realizar actividades efímeras mucho más placenteras. Ponemos en riesgo nuestra propia salud y bienestar, por lograr ventajas monetarias. Hay quienes continúan laborando, acosta de poner en riesgo su propia salud porque dicen “necesitan el dinero” o no quieren perder su empleo.

Sin embargo, cuando se trata de las cosas de Dios, no tenemos ningún temor o vergüenza en hacerlo a un lado e inventar excusas para justificar no hacer lo que El nos pide.

El evangelio de hoy, nos previene a todos. Dios pide (exige) de nosotros nuestros primeros frutos, pero siempre o casi siempre recibe migajas, si es que le damos algo.

Nos pide orar todos los días. Y si cumplimos con esto, regularmente es al final del día, cuando estamos ya cansados y no podemos concentrarnos en lo que decimos ni mantenernos despiertos. Rápidamente inventamos la excusa de que, Dios lo va a entender. Y es verdad, Dios entiende mucho más de lo que creemos. Entiende que estamos cansados y que tenemos dificultad al hacer oración después de haber entregados las mejores horas del día a los placeres de este mundo y le ofrecemos los más insignificantes minutos que nos sobran.

No olvidemos la lección de Caín y Abel. Dios quiere lo mejor de nosotros, no lo peor. Quiere ocupar el primer lugar, no el último. También Caín ofreció un sacrificio e hizo oración. Tal vez pensó que Dios entendería. Dios ve claramente y sabe cuando le estamos ofreciendo dones inferiores; tal vez esta es una de las razones por las que, no son escuchadas muchas oraciones. Ofrecemos un insulto a la dignidad y majestuosidad de Dios y nos engañamos al pensar que Dios está contento con la miseria que le ofrecemos.

Recordemos la ofrenda que hace la viuda de que nos habla el evangelio. La ofrenda fue insignificante, tal vez, pero dio lo mejor que ella tenía, lo cual implicaba un gran sacrificio para esta mujer. Le entrego a Dios su mejor y primer fruto, no el último.

Es irrelevante para Dios, en cierta manera, el tamaño o cantidad del sacrificio que ofrecemos, ya que Dios tiene todo y no necesita de nuestros sacrificios, sin embargo, si son importantes, ya que Dios quiere que lo amemos de manera que le entreguemos lo mejor de nosotros.

Si la ofrenda que entregamos, no es lo máximo de lo que mejor que tenemos, no es digna de ser entregada a Dios.

De igual manera como reducimos o eliminamos cómodamente nuestras oraciones diarias lo hacemos con nuestras obligaciones dominicales. Encontramos excusas para no asistir a Misa, o para salirnos antes de tiempo, etc.

Es muy conveniente para nosotros, planear nuestras vacaciones para salir en sábado en lugar del lunes, y decir a Dios; tengo unas vacaciones programadas por favor “discúlpame” o tengo un juego o entretenimiento que debo asistir, por favor discúlpame si reduzco el tiempo de la oración o que debo dedicarlo a ti. O lo que es peor aún, me siento cansado para levantarme y asistir a Misa el domingo, o mantenerme despierto para hacer oración, porque la Misa es muy temprano etc.

Existen algunas excusas validas y legitimas que puede perdonar Dios, sin embargo, debemos de igual manera, estar dispuestos a ofrecer algún otro sacrificio cuando de manera legítima hemos sido exentos, de alguno de ellos. Este sacrificio no sólo debe ser similar sino mucho mejor al anterior.

Si nuestras oraciones son deficientes debemos buscar hacerlo mejor la próxima vez. Si nuestras oraciones de la mañana son endebles debemos esforzarnos un poco más en las oraciones de la tarde. Si no podemos dedicarle quince minutos en un momento, dediquémosle treinta la próxima vez.

Debemos tener siempre en mente que, lo que le estamos ofreciendo a Dios es una manifestación de nuestro amor, y si ésta manifestación es inferior a lo mejor que tenemos, es algo indigno de entregar a la gloria de Dios. Todas las lisiadas excusas en el mundo jamás serán aceptadas.

Pensar en estos términos, nos hace mucho más conscientes del porque muchas oraciones no son respondidas, y entender por qué, tantas personas “piadosas” permanecen ciegas en la herejía o el cisma. No disfrutarán el banquete celestial porque han buscado siempre ser “exentos” para no hacer ningún sacrificio. Han intentado amar a Dios lo menos posible, o sólo lo suficiente. Lo cual jamás será suficiente ya que Dios pide y merece un amor completo y preferencial.



PAZ Y BIEN

Sunday, May 30, 2010

FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

30 DE MAYO DE 2010


“Y mirad, que yo estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos”

Queridos Hermanos:

Este texto “abraza” dos puntos necesarios para la Iglesia: Integridad de doctrina y santidad de vida. Si alguno de estos llega a faltar a la Iglesia, sería entonces correcto decir que, ha sido abandonada por Su esposo Jesucristo. Nuestro Señor Jesucristo, hará valida su promesa al 1.- habitar siempre en los corazones de los fieles, 2.- con su presencia sacramental en la Sagrada Eucaristía, 3.- Por su cuidado providencial y protección permanente de Su Iglesia.

Estas últimas seis líneas del evangelio de san Mateo, dice la gran luminaria de Francia, Bossuet, claramente demuestra la infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica, a quien se ha ordenado a todos obedecer. (Haydock, Comentario bíblico)

La festividad de hoy nos ofrece una continuación de las muchas otras ideas de la semana pasada (Pentecostés). Aunque fue el Espíritu Santo que descendió sobre los apóstoles, fue la doctrina de Jesucristo que trajo a las mentes de estos, a fortalecerla y aclarárselas. Y las palabras de Jesucristo, fueron las que le dio Dios Padre. Luego entonces, podemos percibir que los Tres son Uno y todos habitan en la Iglesia y permanecen con ella hasta la consumación de los siglos.

Mientras que, es algo escalofriante ver a tantos opositores a la verdadera Iglesia, por motivos emocionales de un cierto apego a los edificios, personas o algún otro error, bajo la protección del Espíritu Santo, somos fortalecidos en nuestra resolución de permanecer siempre fieles a la verdadera Iglesia, esposa de Jesucristo.
Tal temor por la salvación de nuestro prójimo rápidamente se convierte en tristeza.

Su ceguera y obstinación establece inimaginables barreras a la gracia de Dios. ¿Cómo pueden ser perdonados tales pecados, si tales individuos, no pueden abrir los ojos para verlos?

Tal obstinación es principalmente un pecado en contra del Espíritu Santo, y de igual manera en contra de cada una de las Personas de la Santísima Trinidad. Rehusar escuchar a la Iglesia es rechazar escuchar al Espíritu Santo quien habla por medio de la Iglesia. Rechazar escuchar al Espíritu Santo es negarse a escuchar a Jesucristo, porque el Espíritu Santo les enseña lo que Cristo ha dicho. Rechazar a Jesucristo es rechazar al Padre que lo ha enviado, porque Jesucristo comunicó lo que le fue dado por Su Padre.

Por lo tanto, quienes pretenden hablar en nombre de la Iglesia pero que dicen todo lo contrario a lo que esta ha previamente enseñado, debemos entender que no está ni estuvo equivocada la Iglesia (lo cual resulta imposible si Dios está con ella hasta la consumación de los siglos); o más aún estos que hablan contradicciones de lo que la Iglesia ha siempre enseñado, no están guiados por el Espíritu Santo y por lo tanto no pertenecen a la Iglesia ni mucho menos tienen autoridad en la Iglesia.

Debemos concluir como se mencionó la semana pasada, que la Iglesia del Novus Ordo, no es la establecida por Jesucristo y preservada por el Espíritu Santo. Es una secta modernista, frecuentemente más liberal que muchas de las sectas protestantes que abandonaron la Iglesia católica, con mucha anterioridad.

Predican y enseñan acerca de un dios que no es el mismo al que hace referencia la Iglesia católica. Un dios injusto, que no se preocupa por el bien o el mal. No existe el pecado y todos son enviados al cielo al momento mismo de su muerte. (Como referencia es casi cada uno de los funerales ofrecidos por esta secta). Decimos que este dios es injusto porque da igual recompensa al vicio y a la virtud. Luego entonces su dios predica un amor humano por encima del divino o tal vez sería más correcto decir que divinizan al hombre, para poderlo amar como a dioses. Por estar limitados de espacio consideremos un último punto.

¿Creen que Jesucristo Nuestro Señor está realmente presente en la Sagrada Eucaristía? Aunque puede haber algunos que sí, todo parece indicar que la gran mayoría no. Han removido el Tabernáculo, han demolido los altares para colocar una mesa en su lugar, reclinatorios eliminados. El sacrificio del Calvario ha sido remplazado por un ágape. Sus hostias libremente liberadas por manos no consagradas.

No hay silencio o reverencia, sólo celebración y ruido. Podremos ignorar el rechazo de San Pablo a los fieles de Corinto “Cuando se reúnen, no es ahora, para tomar la cena de nuestro Señor?” . El Novus Ordo celebra un ágape moderno el cual es claramente condenado por san Pablo, toda vez que Jesucristo se hace presente para ser sacrificado, en reverencia y devoción no con alborotos y fiestas. No olvidemos que han cambiado incluso las palabras mismas que Jesucristo nos dejó al darnos el Sacramento: (“Por todos” en lugar de “Por muchos”).

Una vez más lo decimos, el Novus Ordo no es la Iglesia Católica. La Iglesia vive únicamente en aquellos obispos que han recibido correctamente y cooperado con las gracias enviadas por el Padre, El Hijo y El Espíritu Santo.

Así sea

Saturday, May 22, 2010

DOMINGO DE PENTECOSTES

23 DE MAYO DE 2010

Queridos Hermanos:

“El Espíritu Santo, Consolador, que mi Padre enviará en mi nombre, os enseñará todo y os sugerirá cuantas cosas os tengo dichas”

El Espíritu Santo es quien enseña a la Iglesia. Esta ha sido comisionada por El Espíritu Santo, luego entonces lo que esta enseña no es la palabra del hombre sino de Dios.

“Id, por lo tanto, enseñar a todas las naciones, bautizarlas… enseñarles a observar todo lo que Yo les he ordenado”

La Iglesia está compuesta por hombres propensos a caer en el error. El Papa, los obispos y los sacerdotes como tales no son infalibles. Si la Iglesia fuera una institución meramente humana ya se hubiera colapsado hace mucho tiempo, como ha sucedido con tantas instituciones a través de toda la Historia de la Iglesia que data más de dos mil años de existencia.

La Iglesia no es de origen humano. Es de origen Divino y es el Espíritu Santo que actúa por medio de los hombres en la Iglesia para protegerlos y protegernos de los errores a los que podemos caer a consecuencia de nuestra naturaleza caída por el pecado.

“El Espíritu Santo que Mi Padre enviará en Mi nombre, os enseñara todas las cosas y traerá todo a vuestra mente todo lo que os he dicho”.

Por lo tanto, lo que enseña la Iglesia no es doctrina del hombre, es la palabra de Dios. El Espíritu Santo nos enseña a través de la Iglesia y es por medio de esta que nos da a conocer todo lo que es necesario para creer y hacer, para nuestra salvación. Por lo tanto debemos creer todo lo que la Iglesia enseña, por ser Dios el maestro y no el hombre.

Todo el poder que el Papa y los Obispos poseen viene del Espíritu Santo.

“Mirad por vosotros y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha constituido obispos para apacentar la Iglesia de Dios” (Hechos de los apóstoles 20:28) –

Es el Espíritu Santo que ha escogido y comisionado a los obispos- como dirigentes y las naciones gobernadas por sus oficiales, de esta manera el Espíritu Santo gobierna la Iglesia a través de sus pastores como Sus instrumentos, la defiende de todos sus enemigos, para que las puertas del Infierno no prevalezcan sobre ella.

Mientras que el Espíritu Santo puede obrar directamente y frecuentemente lo hace, con los individuos, no les ofrece la misma protección contra el error que si da, a quienes ha comisionado para gobernar en la Iglesia. Debemos tener bien claro que la Iglesia no es una democracia o un establecimiento cualquiera.

La veracidad y santidad de la Iglesia no depende el número de “votos” que pueda acumular. Lo que la Iglesia enseña en nombre del Espíritu Santo es la misma verdad: Ayer, hoy y por siempre. La verdad no cambia como lo hace frecuentemente “la voluntad” de las personas.

¿Qué debemos lógicamente y con toda razón concluir, cuando un hombre que se presenta a sí mismo como Papa, declara en el foro de las Naciones Unidas, que es esta, la ONU, el último recurso de paz y armonía para la humanidad? (declaración de Paulo VI en la ONU el 4 de octubre de 1965) ¿Puede ser esta la voz del Espíritu Santo?

¿Puede Dios decir, que nuestra única esperanza está en una institución humana y no en Su Divina Institución?

¿Qué cosa podemos pensar cuando en una intervención, Juan Pablo II, el 29 de mayo de 1982, como “Papa” (El Vicario de Jesucristo) abraza al Dr. Robert Runcie (Líder Anglicano) y declara “somos Iglesias hermanas? Anglicanos y protestantes con órdenes inválidas. Se separaron de la Iglesia Católica en tiempo de Enrique VIII. Estos son y continúan inspirados por los demonios, maestros de todas las herejías. No pueden tener el mismo Padre que tiene la Iglesia, ni pueden ser Iglesias hermanas.

Estos y otros muchos incidentes más, deben ocasionar temor en los corazones de los fieles católicos sensatos. ¿Puede la Iglesia cometer errores en cuestiones de Fe, Moral y Doctrina? ¿Puede el Espíritu Santo cambiar de opinión?

Definitivamente existe un conflicto que debe ser resuelto.

Todo parece indicar que estos hombres a que hacemos referencia no han sido guiados por el Espíritu Santo luego entonces no son quienes pretender o claman ser. Es decir que son cabeza de la institución humana (Novus Ordo) y NO de la Iglesia establecida por Cristo que es protegida y alimentada por el Espíritu Santo. La Santa Sede quedó vacante después de la muerte del Papa Pío XII.

Pero como sabemos, la Iglesia no puede morir, su misión de gobernar, santificar y educar vive en nuestros días en los obispos que han sido correctamente llamados, guiados y protegidos por el Espíritu Santo. Decir que la Iglesia Católica esta falta de poder de gobernar, enseñar y santificar es negar al Espíritu Santo y Su promesa de permanecer con esta hasta la consumación de los siglos.

PAZ Y BIEN

Saturday, May 15, 2010

DOMINGO DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN

16 DE MAYO DE 2010

Queridos Hermanos:

El día de hoy, Nuestro Señor advierte a Sus apóstoles de los males que caerían sobre ellos por haber decidido seguirlo. Nuestro Señor da esta advertencia como El mismo nos la dice a nosotros para que no sean estos, ni nosotros, escandalizados en El. Y al mismo tiempo, al saber, que es lo que habría de suceder fortalecer su fe y valor en Jesucristo cuando esto suceda. Serían capaces de decir “esto es lo que Cristo dijo habría de pasarnos” y evitar ser escandalizados del mal que caerá sobre estos y todos los que decidan seguirlo, evitando ser tentados a la desesperación o sentirse sin esperanza alguna.

De la misma manera nosotros, no debemos ser escandalizados por Cristo cuando vemos atacada por todos los flancos a Su Iglesia, aún por los mismos falsamente llamados hermanos. Cristo ha ya predicho que esto había de suceder. Muchos se escandalizan y se alejan de la verdadera Iglesia debido a las persecuciones o al número tan reducido de files verdaderos. Frecuentemente escuchamos decir que no podemos estar en la verdadera fe por ser un número tan reducido. La tentación es alejarnos de la correcta razón y fe verdadera para seguir a las multitudes, para formar parte de la masa fanática, ser escandalizados en la doctrina y prácticas de la Iglesia, para luego entonces ser escandalizados en Jesucristo.

Exigir una fe completa y sin compromisos, es todo lo que nuestra Santa Madre la Iglesia enseña y ha constante y consistentemente enseñado desde el principio de esta, lo cual en la mayoría de las veces es motivo de escándalo para el mundo que busca la confirmación y consuelo de las multitudes, de las masas irracionales e incrédulas.

Caminar con Jesucristo significa muchas veces, caminar sólo en este mundo, alejado del resto de los hombres. Esto es ocasión de temor hasta que aprendemos a separarnos del mundo y buscar con todo nuestro ser, sólo a Dios. Una vez que nos negamos a nosotros mismos para entregar nuestro corazón, mente y alma completamente a Dios, encontraremos gran gozo y alegría al cargar nuestra cruz. Para luego dejar de ser escandalizados en Cristo y Su Iglesia.

Los paganos, judíos, musulmanes, protestantes, Novus Ordo, tradicionalistas etc. dirigen todos sus ataques en contra del Cuerpo Místico de Jesucristo, la Iglesia Católica y buscan con y por todos los medios a su alcance escandalizar y llevar al error a todos y cada uno de los que no han abandonado todavía la Iglesia, consecuentemente a Jesucristo.

Existen constantes ataques por todos lados. Los que no son escandalizados por el reducido número de fieles, son tentados por la sencillez de los lugares donde la Iglesia es forzada a ofrecer el Santo Sacrificio. Quienes no son tentados por tal superficialidad son de alguna manera tentados por la “ciencia” o “razón”.

Hacen aparecer a la Iglesia como anticuada en Su doctrina, práctica o culto. Quieren hacernos creer que la Iglesia está en contra de la mujer o en contra de la libertad etc. Sugieren sutilmente que la Iglesia no puede ser correcta porque niega igualdad de oportunidades para el estado clerical a las mujeres, casados, sodomitas etc. o sugieren que Sus reglas son muy rígidas o, exigentes. Debería hacer lugar para los modernos “avances” sexuales sobre la concepción, prevención, libertad de fornicar, adulterio, familias desunidas, asesinato, aborto, y aún más la muerte de los ancianos, discapacitados y quienes tengan malformaciones.

Los pecados y crímenes específicos de los individuos que mantienen una aparente representación de la Iglesia (aún después de haber dejado de creer y seguir todo lo que la esta Iglesia enseña y que consecuentemente ya no pueden representar) son lanzados sobre la cara de los verdaderos seguidores de Cristo para escandalizarlos y alejarlos de Él y Su esposa la Iglesia.

Es verdad, ha llegado el tiempo en que la Palabra de Dios ya no es bienvenida en los edificios que fueron una vez dedicados y consagrados como Casa de Dios. Ha llegado ya el tiempo, cuando los verdaderos seguidores de Cristo son perseguidos por quienes claman que están haciendo la voluntad de Dios.

Parece ser verdad que, debido al reducido número de verdaderos seguidores, existen muchos anticristos que ponen muy poca o ninguna atención a La Iglesia y Sus miembros; mientras que al mismo tiempo, es verdad que, debido al reducido número, somos incesantemente atacados por todos lados. Somos un número muy reducido de los restos de la barca de la Iglesia, flotando en las aguas peligrosas del mar de la maldad. Este mar enfurecido y en las manos del demonio que nos asecha, busca constantemente destruir los restos de la Iglesia de Jesucristo.

No seamos escandalizados y tomemos valor que todo esto pasará, mas Jesucristo y Su verdadero reino permanecerán.

Así sea.