15 DE MAYO DE 2011
Queridos Hermanos:
El tiempo de duración de nuestra vida es realmente “un instante” cuando lo vemos desde la perspectiva de la Eternidad. Es un abrir y cerrar de ojos comparada con, siempre.
Jesucristo ha prevenido a los apóstoles, y por medio de estos a nosotros, que los gozos y alegrías de Su presencia entre nosotros, son en este mundo, sólo momentáneos. Tenemos que sufrir la separación como lo hicieron los apóstoles, cuando Jesucristo se fue con Su Padre celestial.
Hay momentos de alegría y aceleración ante la presencia de Dios, tal y como lo experimentamos durante el tiempo de Pascua. Luego vienen momentos en los que la presencia de Dios emerge como muy distante y alejada de nosotros. Pero como lo sabemos Dios nunca está lejos de nosotros, por ser esto imposible. Dios es siempre presente, por lo tanto siempre está cerca de nosotros. Permite que sintamos un distanciamiento o separación de Él, sólo para acercarnos más a Él, posteriormente.
Hemos escuchado muchas veces que si queremos ser Sus discípulos, debemos tomar nuestra cruz todos los días y seguirlo. Al momento de tomar esta cruz es cuando muchas veces sentimos este distanciamiento o pérdida, a que hacemos referencia.
El mundo se alegra y regocija ante nuestra agonía espiritual.
Somos tentados y caemos, somos calumniados o burlados, sufrimos muchas cosas, y es en esto que experimentamos esa separación a la señalada en líneas anteriores.
Existen otros momentos en los que Dios hace sentir en nosotros, con su Divina Gracia, una presencia muy intima. Experimentamos una alegría espiritual y consuelo que, las palabras no pueden describir. El mundo puede estar sufriendo con remordimientos, pero Dios llena los corazones de quienes lo aman con gran alegría, gozo, paz y felicidad.
Todo parece indicar que los sentimientos de las almas escogidas de Dios siempre están en oposición a las mundanas. Dios no quiere que seamos uno con el mundo sino, uno sólo con El. Por lo tanto los que lo aman están llamados al sacrificio de alejarse de los placeres y gozos de este mundo y cambiarlos por los placeres y gozos de toda la eternidad.
Nuestro gozo no será pleno en este mundo porque este forma un velo o barrera para nuestra total unión con Dios. En algunas ocasiones este velo parece ser muy delgado y nos sentimos más cerca de Dios y en ocasiones sucede todo lo contrario. El gozo total en la unión con Dios está reservado para la otra vida, no para esta.
Estaremos completos cuando, este mundo sea renovado y nuestros cuerpos sacados de la tierra para ser reunidos con nuestra alma por toda la eternidad. La vida de los santos que fueron elevados a esta gloria con Jesucristo, lo verán nuevamente y nunca lo perderán de vista. Su gozo será completo. Cuerpo y alma serán uno sólo con su Creador y Salvador.
Una vez que hemos comprendido lo corta que es la vida en este mundo en comparación con toda la eternidad, somos capaces de sobrellevar las altas y bajas de nuestro diario vivir. Porque sin importarnos lo que nos suceda en esta vida que, consideremos difícil de llevar, podremos siempre decir “esto pasara”. No será siempre de esta manera.
Con esta armadura de nuestra parte podremos resistir más fácilmente estos momentos difíciles y entender que en un poquito más veremos nuevamente a Dios, aunque no lo veamos siempre. Nuestro corazón no encontrara descanso, como nos lo dice San Agustín, hasta que descanse en Dios. Debemos buscar siempre la necesidad de estar unidos a Dios, sabiendo que esta búsqueda será sólo momentánea y que después de “un poco más” de tiempo también nosotros iremos con Dios Padre, con Jesucristo.
Tengamos siempre presente que el único mal es el pecado porque nos separa de Dios.
Todo lo demás es realmente indiferente. Vida, muerte, enfermedad, salud, riqueza, pobreza, alegría, dolor etc. Todas estas son cosas indiferentes. Pueden convertirse en buenas o mala según el uso que hagamos de estas.
Para los buenos todas las cosas son buenas. Para los malos todo se convierte en maldad.
En este “corto tiempo” por el que estamos pasando ahora, reconozcamos que nuestro estado actual es pasajero y que les espera algo mejor a quienes perseveren hasta el final, haciendo de todo, lo mejor, sacando lo bueno de todas las cosas.
Así sea.
Saturday, May 14, 2011
Saturday, May 7, 2011
DOMIGO 2do. DESPUÉS DE PASCUA
8 DE MAYO 2011
Queridos Hermanos
Existen tres tipos de personas nos dice el evangelio de hoy. El lobo, el mercenario y nuestro Señor, El Buen Pastor.
Toda la humanidad le pertenece a Dios. El es nuestro creador, por lo tanto clama el derecho de hacer con nosotros Su voluntad. En Su infinita sabiduría nos ha dado el libre albedrio para que nosotros de una manera libre y voluntaria acudamos a Él.
Estos son los que lo conocen, lo escuchan y siguen. Ellos lo conocen y El los conoce a ellos.
Dios continúa llamando a toda la creación, de manera especial al ser humano. Son verdaderamente bienaventurados los que escuchan y acuden a Su llamado, son maldecidos por otro lado los que deja este mundo sin siquiera haber respondida a este llamado, o habiéndolo escuchado lo han rechazado.
El primero de estos es el lobo, representa para nosotros los ángeles caídos y sus asistentes humanos que buscan constantemente destruir el rebaño de Cristo. Nos damos cuenta rápidamente de estos ataques y sus tentaciones a pecar, y el escape de la gracia protectora que se encuentra dentro del rebaño de la Iglesia católica. Si ponemos tantita atención veremos cómo estos ángeles caídos utilizan a los humanos para que se conviertan en instrumentos voluntarios. Tenemos muchas ramas de seudo-ciencias, profesando desde la plenitud de su ceguera que no existe Dios y todo sucede por casualidad. Contamos igualmente con seudo religiones diciéndonos que somos nuestros propios dioses y creamos nuestro propio destino y sendero. Contamos con gente de todo tipo de formas de religiones seudo cristianas buscando a toda costa separarnos del rebaño de Jesucristo.
En contra de estos lobos Dios nos ha dado muchas defensas. La gracia de Dios es un buen pastor para nuestra alma, la conciencia que nos ha dado es de igual manera un buen pastor. El libre albedrio que se nos ha dado puede ser o mercenario o pastor. Nos convertimos en nuestro propio peor enemigo cuando decidimos escuchar al demonio y permitimos al lobo entrar, destruir y llevarse lo que le pertenece a Dios.
En este caso nuestro libre albedrio que nos fue dado para protegernos y alertarnos de los peligros huye y pierde su puesto de vigilancia para hacer su obligación y se convierte en un mercenario. Nuestra voluntad pasa a ser buen pastor cuando permanece vigilante y convierte su cuerpo, mente y corazón alimentado de pensamientos y deseos por Dios y Su Voluntad. Es buen pastor cuando escoge el camino de la verdad y bondad sin importar las consecuencias.
Dentro de la Iglesia Católica, el Cuerpo Místico de Jesucristo, encontramos de igual manera pastores y mercenarios en los pastores que Dios ha designado para cuidar el rebaño.
Muchos, tal vez la mayoría, son mercenarios por no defender al rebaño en contra de tantos ataques de inmoralidad. Los lobos han entrado y sugieren que, está bien desobedecer la ley de Dios y condonar cosas como el divorcio, adulterio, “control natal” que no es otra cosa que asesinato de lo concebido y/ o onanismo. Los mercenarios permiten que estos males entren el rebaño y permanecen en silencio y constantemente tienen excusas para permitir que el lobo haga destrozos cada vez mayores. Su amor no es por las ovejas. Les permite hacer lo que quieran y no los corrige porque no quiere “ofenderlos”.
Los mercenarios han confundido a los lobos y a las ovejas y en su intento por salvarlos y mantenerlos unidos, han permitido que el lobo mate y devore una oveja tras otra. Cuando sólo quedan los lobos se engaña a sí mismo creyendo que estos lobos son realmente ovejas. Pero una vez hecho esto, los lobos se atacan entre sí y en contra de los mercenarios porque no son pastores y desean continuar en el camino del asesinato spiritual.
Vemos esto en todas las seudo religiones, donde se permite que el mal entre y crezca. Su número de seguidores crece y se incrementa no por la gracia de Dios sino porque le dan la bienvenida a todos los lobos. Ya no son un rebaño sino una jauría de lobos. Su bien cubierto disfraz de cristianos les permite engañar a los demás y en muchas ocasiones engañarse a sí mismos.
El pastor que realmente ama sus ovejas se pone de pie y examina su rebaño para expulsar a las incorregibles o contagiosas de maldad que puede daña al resto del rebaño, estas son las ovejas que deben ser expulsadas y no permitírseles convivir con los demás, el pastor hace esto no porque odia a las que debe excomulgar, sino porque las ama y busca que se den cuenta del peligro en que se encuentran, para que se arrepientan y dejen de ser lobos y se conviertan nuevamente en ovejas. Aún si el rebaño queda reducido a un puñado, el pastor sabe que es mejor tener un grupo reducido de buenas ovejas en lugar de una gran multitud de lobos cubiertos con piel de ovejas.
Jesucristo nuestro Señor es el Buen Pastor y sus verdaderos ministros lo imitan a Él y no a los mercenarios
Así sea
Queridos Hermanos
Existen tres tipos de personas nos dice el evangelio de hoy. El lobo, el mercenario y nuestro Señor, El Buen Pastor.
Toda la humanidad le pertenece a Dios. El es nuestro creador, por lo tanto clama el derecho de hacer con nosotros Su voluntad. En Su infinita sabiduría nos ha dado el libre albedrio para que nosotros de una manera libre y voluntaria acudamos a Él.
Estos son los que lo conocen, lo escuchan y siguen. Ellos lo conocen y El los conoce a ellos.
Dios continúa llamando a toda la creación, de manera especial al ser humano. Son verdaderamente bienaventurados los que escuchan y acuden a Su llamado, son maldecidos por otro lado los que deja este mundo sin siquiera haber respondida a este llamado, o habiéndolo escuchado lo han rechazado.
El primero de estos es el lobo, representa para nosotros los ángeles caídos y sus asistentes humanos que buscan constantemente destruir el rebaño de Cristo. Nos damos cuenta rápidamente de estos ataques y sus tentaciones a pecar, y el escape de la gracia protectora que se encuentra dentro del rebaño de la Iglesia católica. Si ponemos tantita atención veremos cómo estos ángeles caídos utilizan a los humanos para que se conviertan en instrumentos voluntarios. Tenemos muchas ramas de seudo-ciencias, profesando desde la plenitud de su ceguera que no existe Dios y todo sucede por casualidad. Contamos igualmente con seudo religiones diciéndonos que somos nuestros propios dioses y creamos nuestro propio destino y sendero. Contamos con gente de todo tipo de formas de religiones seudo cristianas buscando a toda costa separarnos del rebaño de Jesucristo.
En contra de estos lobos Dios nos ha dado muchas defensas. La gracia de Dios es un buen pastor para nuestra alma, la conciencia que nos ha dado es de igual manera un buen pastor. El libre albedrio que se nos ha dado puede ser o mercenario o pastor. Nos convertimos en nuestro propio peor enemigo cuando decidimos escuchar al demonio y permitimos al lobo entrar, destruir y llevarse lo que le pertenece a Dios.
En este caso nuestro libre albedrio que nos fue dado para protegernos y alertarnos de los peligros huye y pierde su puesto de vigilancia para hacer su obligación y se convierte en un mercenario. Nuestra voluntad pasa a ser buen pastor cuando permanece vigilante y convierte su cuerpo, mente y corazón alimentado de pensamientos y deseos por Dios y Su Voluntad. Es buen pastor cuando escoge el camino de la verdad y bondad sin importar las consecuencias.
Dentro de la Iglesia Católica, el Cuerpo Místico de Jesucristo, encontramos de igual manera pastores y mercenarios en los pastores que Dios ha designado para cuidar el rebaño.
Muchos, tal vez la mayoría, son mercenarios por no defender al rebaño en contra de tantos ataques de inmoralidad. Los lobos han entrado y sugieren que, está bien desobedecer la ley de Dios y condonar cosas como el divorcio, adulterio, “control natal” que no es otra cosa que asesinato de lo concebido y/ o onanismo. Los mercenarios permiten que estos males entren el rebaño y permanecen en silencio y constantemente tienen excusas para permitir que el lobo haga destrozos cada vez mayores. Su amor no es por las ovejas. Les permite hacer lo que quieran y no los corrige porque no quiere “ofenderlos”.
Los mercenarios han confundido a los lobos y a las ovejas y en su intento por salvarlos y mantenerlos unidos, han permitido que el lobo mate y devore una oveja tras otra. Cuando sólo quedan los lobos se engaña a sí mismo creyendo que estos lobos son realmente ovejas. Pero una vez hecho esto, los lobos se atacan entre sí y en contra de los mercenarios porque no son pastores y desean continuar en el camino del asesinato spiritual.
Vemos esto en todas las seudo religiones, donde se permite que el mal entre y crezca. Su número de seguidores crece y se incrementa no por la gracia de Dios sino porque le dan la bienvenida a todos los lobos. Ya no son un rebaño sino una jauría de lobos. Su bien cubierto disfraz de cristianos les permite engañar a los demás y en muchas ocasiones engañarse a sí mismos.
El pastor que realmente ama sus ovejas se pone de pie y examina su rebaño para expulsar a las incorregibles o contagiosas de maldad que puede daña al resto del rebaño, estas son las ovejas que deben ser expulsadas y no permitírseles convivir con los demás, el pastor hace esto no porque odia a las que debe excomulgar, sino porque las ama y busca que se den cuenta del peligro en que se encuentran, para que se arrepientan y dejen de ser lobos y se conviertan nuevamente en ovejas. Aún si el rebaño queda reducido a un puñado, el pastor sabe que es mejor tener un grupo reducido de buenas ovejas en lugar de una gran multitud de lobos cubiertos con piel de ovejas.
Jesucristo nuestro Señor es el Buen Pastor y sus verdaderos ministros lo imitan a Él y no a los mercenarios
Así sea
Saturday, April 30, 2011
DOMINGO “IN ALBIS” 1ro DE PASCUA
1 DE MAYO DE 2011
Queridos Hermanos:
“Como infantes recién nacidos, desead ansiosamente la leche del espíritu”
(Introito 1 San Pedro 2,2)
Constantemente debemos desear y buscar nutrir espiritualmente nuestra alma.
Con frecuencia nos creemos lo suficientemente maduros para evitar todo deseo espiritual. Muchas veces pensamos: Está bien para las mujeres y los niños jadear sobre las indulgencias y dones espirituales, pero consideramos inapropiado para nosotros los de inteligencia madura y razonables.
El introito de hoy nos sugiere precisamente lo contrario, mientras mayor sea nuestra madures e inteligencia mayor debe ser nuestro deseo por la leche espiritual.
Tengamos en consideración que la leche a que hacemos referencia sea pura, no cualquier tipo de leche. La anarquía religiosa que impera por todos lados incesantemente promueve que cualquier tipo de espiritualidad es buena. Se nos dicen cosas como “todas las religiones son iguales” “todos creemos en el mismo Dios” “mientras sean sinceras tus intenciones” “acude a la iglesia de tu preferencia” etc. etc. Todo esto son falsedades, esta mentalidad promueve la leche espiritual pero no pura y saludable. Es más bien una leche amarga y que atenta contra la salud.
Los apóstoles y aún el mismo incrédulo, Santo Tomás, buscaban leche espiritualmente saludable. Les ocasiono algunos problemas, especialmente a santo Tomás, sin embargo todo fue para su beneficio y bienestar. Fueron alimentados con leche espiritual por
Jesucristo antes de Su crucifixión, sin embargo no se nutrieron de esta inmediatamente, ya que estas cosas les fueron ocultas por un tiempo.
Vemos que ahora buscan y desean estar con Jesucristo, cuidando que su doctrina sea pura y verdadera. Ya no desean ser engañados de ninguna manera, al grado de no confiar ni en ellos mismos. Razón por la cual Santo Tomás desea ver escuchar y tocar el cuerpo de Nuestro Señor y sentir sus heridas. Ese deseo ardiente por la verdad es lo que nos ha dado certeza hoy a nosotros.
Lamentablemente observamos que la mayoría que se dice cristiano hoy día están interesados en todo menos en que esta leche espiritual sea pura y verdadera. Han desechado todo lo que n complace sus caprichos. Una indiferencia fría ante Jesucristo y la Palabra de Dios los ha alejado de la verdad. La verdad la han reducido a una mera teoría y está colocado “científicamente” en la idea de relatividad. Consecuentemente Dios que es la Verdad, se convierte en algo relativo.
Vemos en estos individuos la tibieza de que habla nuestro señor Jesucristo cuando dice; los vomitará.
Es probable que quienes busquen la verdad cometan errores, como lo hizo santo Tomás, pero finalmente alanzara y lograra lo que le sucedió a este mismo santo Tomás. Se nos dice que busquemos y encontraremos, tocar y se os abrirá, pedir para que se nos dé. Todo esto implica un deseo ardiente por lograrlo.
En esta cacofonía de falsedad o/y espiritualidad contaminada, debemos estar insistentemente buscando la verdad de Jesucristo y Su verdadera Iglesia. Es posible ser desviados o engañados por un tiempo, más si permanecemos insistentemente buscando la verdad, lograremos encontrar el objeto de nuestro deseo. Dios no puede rechazar a quien lo busca con tal amor.
Debemos estar constantemente alerta para no caer en l tibieza o algo peor, el indiferentismo. No debemos conformarnos con verdades a medias, es decir mentiras, o palabrería falsamente piadosa.
Los demonios son excelentes fabricantes de falsas religiones. No les incomoda la cantidad de cristianos o católicos, solo de nombre. Adoran crear sectas y herejías. Siempre hay incautos que caen en sus anzuelos para ser envueltos en las falsas religiones o falsa espiritualidad.
La Iglesia siempre ha tenido que luchar en contra de estas falsas religiones y formas erróneas de espiritualidad. Al principio la Iglesia tuvo que defender las dos naturalezas en una sola persona de Cristo, continua en esta misma lucha en contra de la revolución protestante y más recientemente contra el indiferentismo modernista y mientras estamos soportando estos errores, nuevos surgen cada vez más con el Novus Ordo y la gran cantidad de sectas “tradicionalistas” que surgieron supuestamente con la finalidad de mantener la verdad que el Novus Ordo desechaba.
Tal parece que hay una religión para cada gusto y deseo, igualmente parece que cada día surge una nueva, razón por la cual debemos desear ser siempre alimentados por la leche espiritual genuina y verdadera que ha de nutrirnos por toda la eternidad.
Asi sea.
Queridos Hermanos:
“Como infantes recién nacidos, desead ansiosamente la leche del espíritu”
(Introito 1 San Pedro 2,2)
Constantemente debemos desear y buscar nutrir espiritualmente nuestra alma.
Con frecuencia nos creemos lo suficientemente maduros para evitar todo deseo espiritual. Muchas veces pensamos: Está bien para las mujeres y los niños jadear sobre las indulgencias y dones espirituales, pero consideramos inapropiado para nosotros los de inteligencia madura y razonables.
El introito de hoy nos sugiere precisamente lo contrario, mientras mayor sea nuestra madures e inteligencia mayor debe ser nuestro deseo por la leche espiritual.
Tengamos en consideración que la leche a que hacemos referencia sea pura, no cualquier tipo de leche. La anarquía religiosa que impera por todos lados incesantemente promueve que cualquier tipo de espiritualidad es buena. Se nos dicen cosas como “todas las religiones son iguales” “todos creemos en el mismo Dios” “mientras sean sinceras tus intenciones” “acude a la iglesia de tu preferencia” etc. etc. Todo esto son falsedades, esta mentalidad promueve la leche espiritual pero no pura y saludable. Es más bien una leche amarga y que atenta contra la salud.
Los apóstoles y aún el mismo incrédulo, Santo Tomás, buscaban leche espiritualmente saludable. Les ocasiono algunos problemas, especialmente a santo Tomás, sin embargo todo fue para su beneficio y bienestar. Fueron alimentados con leche espiritual por
Jesucristo antes de Su crucifixión, sin embargo no se nutrieron de esta inmediatamente, ya que estas cosas les fueron ocultas por un tiempo.
Vemos que ahora buscan y desean estar con Jesucristo, cuidando que su doctrina sea pura y verdadera. Ya no desean ser engañados de ninguna manera, al grado de no confiar ni en ellos mismos. Razón por la cual Santo Tomás desea ver escuchar y tocar el cuerpo de Nuestro Señor y sentir sus heridas. Ese deseo ardiente por la verdad es lo que nos ha dado certeza hoy a nosotros.
Lamentablemente observamos que la mayoría que se dice cristiano hoy día están interesados en todo menos en que esta leche espiritual sea pura y verdadera. Han desechado todo lo que n complace sus caprichos. Una indiferencia fría ante Jesucristo y la Palabra de Dios los ha alejado de la verdad. La verdad la han reducido a una mera teoría y está colocado “científicamente” en la idea de relatividad. Consecuentemente Dios que es la Verdad, se convierte en algo relativo.
Vemos en estos individuos la tibieza de que habla nuestro señor Jesucristo cuando dice; los vomitará.
Es probable que quienes busquen la verdad cometan errores, como lo hizo santo Tomás, pero finalmente alanzara y lograra lo que le sucedió a este mismo santo Tomás. Se nos dice que busquemos y encontraremos, tocar y se os abrirá, pedir para que se nos dé. Todo esto implica un deseo ardiente por lograrlo.
En esta cacofonía de falsedad o/y espiritualidad contaminada, debemos estar insistentemente buscando la verdad de Jesucristo y Su verdadera Iglesia. Es posible ser desviados o engañados por un tiempo, más si permanecemos insistentemente buscando la verdad, lograremos encontrar el objeto de nuestro deseo. Dios no puede rechazar a quien lo busca con tal amor.
Debemos estar constantemente alerta para no caer en l tibieza o algo peor, el indiferentismo. No debemos conformarnos con verdades a medias, es decir mentiras, o palabrería falsamente piadosa.
Los demonios son excelentes fabricantes de falsas religiones. No les incomoda la cantidad de cristianos o católicos, solo de nombre. Adoran crear sectas y herejías. Siempre hay incautos que caen en sus anzuelos para ser envueltos en las falsas religiones o falsa espiritualidad.
La Iglesia siempre ha tenido que luchar en contra de estas falsas religiones y formas erróneas de espiritualidad. Al principio la Iglesia tuvo que defender las dos naturalezas en una sola persona de Cristo, continua en esta misma lucha en contra de la revolución protestante y más recientemente contra el indiferentismo modernista y mientras estamos soportando estos errores, nuevos surgen cada vez más con el Novus Ordo y la gran cantidad de sectas “tradicionalistas” que surgieron supuestamente con la finalidad de mantener la verdad que el Novus Ordo desechaba.
Tal parece que hay una religión para cada gusto y deseo, igualmente parece que cada día surge una nueva, razón por la cual debemos desear ser siempre alimentados por la leche espiritual genuina y verdadera que ha de nutrirnos por toda la eternidad.
Asi sea.
Saturday, April 23, 2011
DOMINGO DE RESURECCIÓN
24 DE ABRIL DE 2011
Queridos Hermanos:
Este es un día glorioso para los que verdaderamente aman a Dios. Quienes aman a Jesucristo lo han seguido hasta la Cruz y de esta, al sepulcro, y ahora, el día de hoy del Sepulcro a la vida eterna.
No existe la resurrección sin la muerte previa. Hemos muerto con Cristo, cuando fuimos bautizados o nos quitamos al hombre viejo, (la vida de pecados) y nos convertimos en una nueva creatura en Cristo. Hemos seguido la orden de nuestro señor Jesucristo, de tomar diariamente nuestra cruz y seguirlo. Al negarnos a nosotros mismos hemos muerto a nosotros mismos, por lo tanto es justo y correcto que resucitemos a una nueva vida con Cristo.
Es verdad que Cristo ha resucitado de entre los muertos y que nosotros también resucitaremos de entre los muertos. Nuestra resurrección será gloriosa si verdaderamente hemos renunciado y muerto a nosotros mismos y a este mundo. Si hemos fallado en morir a nosotros mismos y a este mundo y hemos sólo sufrido una muerte física, nuestra resurrección será terrible y miserable, porque resucitaremos para nuestra eterna condena.
El día de hoy celebramos la resurrección de Jesucristo y en ella buscamos imitarlo.
Esperamos que en Su misericordia nos de la gracia de morir con Él para resucitar con Él. No nos es suficiente creer en Él, debemos imitarlo, debemos fundar nuestra vida en la de Él.
Muchos celebraran Su resurrección, el día de hoy, pero no tomaran parte de Su sufrimiento. Desean seguir a Cristo en Su gloria, mas no es Su sufrimiento.
Acudirán a la Iglesia este domingo, pero el resto de la semana, meses o años, se entregarán a la vida hedonista y total olvido de Dios. Buscan placer físico y material a costo de lo espiritual. Por lo tanto acuden a esta celebración haciendo de su asistencia, falsa y un fraude. Esta, no es, la manera de vida de un verdadero cristiano.
Sólo quienes han pasado el tiempo de cuaresma y más importante, estos últimos días, con Jesucristo pueden verdaderamente regocijarse y beneficiarse de la festividad de hoy.
Quienes han hecho nacer el sufrimiento de Jesucristo en ellos mismos, por lo menos en su corazón, acuden apresuradamente con un gran júbilo, como lo hicieron las mujeres que acuden a San Pedro y los demás apóstoles, para decirles lo que ha sucedido. Verdaderamente, no existen palabras, para expresar los sentimientos que envuelve el corazón de los que aman a Cristo de esta manera.
Así como sufrió en este mundo Lázaro, así fue su recompensa en el cielo, y el hombre rico sufrió mucho mas por todos los beneficios materiales con que contaba e este mundo. Lo mismo aplica a todos nosotros. Si no sufrimos ahora, por el amor de Dios, como lo hizo Lázaro, es claro que sufriremos en el infierno como lo hace el rico.
Recordemos que este hombre suplica a Abraham permitirle a Lázaro regresar y prevenir a su familia, para que eviten el castigo. Abraham le dice que su familia tiene la revelación de Moisés y los profetas y que si no han escuchados a ellos mucho menos escuchará a quien regresa de la muerte.
Nosotros de igual manera contamos con Moisés y los profetas, además Jesucristo ha resucitado de entre los muertos. Si el hombre rico no tiene excusa por no corregir sus vidas, luego entonces los que viven ahora en la forma incorrecta que lo hacen, menos tendrán excusa. Tal vez será peor para quienes usando la Resurrección de Jesucristo como excusa, sea mucho más ofensivo a Dios.
No rompamos nuestra penitencia con sobre jubilo y excesos, aunque sea tiempo de celebrar. El propósito real de esta celebración perderá su sentido si utilizamos estos momentos para ofender a Dios. Los modernistas materialistas están todos a nuestro alrededor. No es malo tomar un gozo moderado de las cosas materiales con las que contamos en este mundo, pero es necesario que santifiquemos estas cosas por lo menos asociando o viendo simbólicamente a Cristo en ellas.
Pasado el invierno, salen los conejitos de sus madrigueras en la tierra, lo que sugiere la resurrección de Cristo. Los pollitos deben romper el cascaron y representar para nosotros la Resurrección. Los dulces y todo tipo de azucares nos deben sugerir la dulzura y bondad del Cielo y todos los beneficios que Dios nos da, etc.
En este tiempo de alegría, santifiquémonos buscando y viendo a Dios en todo nuestro alrededor. Veamos Su bondad en nuestras alegrías y sufrimientos, en nuestros placeres y dolores. Hagamos todo por el amor de Jesucristo para que de esta manera nuestra alegría de pascua sea tan benéfica para nosotros como la penitencia, sacrificios y sufrimientos de cuaresma.
Así sea
Queridos Hermanos:
Este es un día glorioso para los que verdaderamente aman a Dios. Quienes aman a Jesucristo lo han seguido hasta la Cruz y de esta, al sepulcro, y ahora, el día de hoy del Sepulcro a la vida eterna.
No existe la resurrección sin la muerte previa. Hemos muerto con Cristo, cuando fuimos bautizados o nos quitamos al hombre viejo, (la vida de pecados) y nos convertimos en una nueva creatura en Cristo. Hemos seguido la orden de nuestro señor Jesucristo, de tomar diariamente nuestra cruz y seguirlo. Al negarnos a nosotros mismos hemos muerto a nosotros mismos, por lo tanto es justo y correcto que resucitemos a una nueva vida con Cristo.
Es verdad que Cristo ha resucitado de entre los muertos y que nosotros también resucitaremos de entre los muertos. Nuestra resurrección será gloriosa si verdaderamente hemos renunciado y muerto a nosotros mismos y a este mundo. Si hemos fallado en morir a nosotros mismos y a este mundo y hemos sólo sufrido una muerte física, nuestra resurrección será terrible y miserable, porque resucitaremos para nuestra eterna condena.
El día de hoy celebramos la resurrección de Jesucristo y en ella buscamos imitarlo.
Esperamos que en Su misericordia nos de la gracia de morir con Él para resucitar con Él. No nos es suficiente creer en Él, debemos imitarlo, debemos fundar nuestra vida en la de Él.
Muchos celebraran Su resurrección, el día de hoy, pero no tomaran parte de Su sufrimiento. Desean seguir a Cristo en Su gloria, mas no es Su sufrimiento.
Acudirán a la Iglesia este domingo, pero el resto de la semana, meses o años, se entregarán a la vida hedonista y total olvido de Dios. Buscan placer físico y material a costo de lo espiritual. Por lo tanto acuden a esta celebración haciendo de su asistencia, falsa y un fraude. Esta, no es, la manera de vida de un verdadero cristiano.
Sólo quienes han pasado el tiempo de cuaresma y más importante, estos últimos días, con Jesucristo pueden verdaderamente regocijarse y beneficiarse de la festividad de hoy.
Quienes han hecho nacer el sufrimiento de Jesucristo en ellos mismos, por lo menos en su corazón, acuden apresuradamente con un gran júbilo, como lo hicieron las mujeres que acuden a San Pedro y los demás apóstoles, para decirles lo que ha sucedido. Verdaderamente, no existen palabras, para expresar los sentimientos que envuelve el corazón de los que aman a Cristo de esta manera.
Así como sufrió en este mundo Lázaro, así fue su recompensa en el cielo, y el hombre rico sufrió mucho mas por todos los beneficios materiales con que contaba e este mundo. Lo mismo aplica a todos nosotros. Si no sufrimos ahora, por el amor de Dios, como lo hizo Lázaro, es claro que sufriremos en el infierno como lo hace el rico.
Recordemos que este hombre suplica a Abraham permitirle a Lázaro regresar y prevenir a su familia, para que eviten el castigo. Abraham le dice que su familia tiene la revelación de Moisés y los profetas y que si no han escuchados a ellos mucho menos escuchará a quien regresa de la muerte.
Nosotros de igual manera contamos con Moisés y los profetas, además Jesucristo ha resucitado de entre los muertos. Si el hombre rico no tiene excusa por no corregir sus vidas, luego entonces los que viven ahora en la forma incorrecta que lo hacen, menos tendrán excusa. Tal vez será peor para quienes usando la Resurrección de Jesucristo como excusa, sea mucho más ofensivo a Dios.
No rompamos nuestra penitencia con sobre jubilo y excesos, aunque sea tiempo de celebrar. El propósito real de esta celebración perderá su sentido si utilizamos estos momentos para ofender a Dios. Los modernistas materialistas están todos a nuestro alrededor. No es malo tomar un gozo moderado de las cosas materiales con las que contamos en este mundo, pero es necesario que santifiquemos estas cosas por lo menos asociando o viendo simbólicamente a Cristo en ellas.
Pasado el invierno, salen los conejitos de sus madrigueras en la tierra, lo que sugiere la resurrección de Cristo. Los pollitos deben romper el cascaron y representar para nosotros la Resurrección. Los dulces y todo tipo de azucares nos deben sugerir la dulzura y bondad del Cielo y todos los beneficios que Dios nos da, etc.
En este tiempo de alegría, santifiquémonos buscando y viendo a Dios en todo nuestro alrededor. Veamos Su bondad en nuestras alegrías y sufrimientos, en nuestros placeres y dolores. Hagamos todo por el amor de Jesucristo para que de esta manera nuestra alegría de pascua sea tan benéfica para nosotros como la penitencia, sacrificios y sufrimientos de cuaresma.
Así sea
Saturday, April 16, 2011
DOMINGO DE RAMOS
17 DE ABRIL DE 2011
Queridos Hermanos:
La venida, de Nuestro Señor Jesucristo, a este mundo fue tanto para el beneficio de los Israelitas como de los gentiles. Tanto el asno con su portillo que no había sido montado, ambos fueron puestos a disposición de Jesús. El uno y el otro representan, para nosotros, los Israelitas que estaban sujetos por la Ley y los gentiles que estaban libres de esta.
En ambos casos, los apóstoles que envió Jesucristo, fue para que liberaran a unos e invitaran a los otros, a que ambos se le unieran. No importa tanto si consideramos a uno sujeto a la Ley de Moisés o al otro sujeto al pecado. Ambos el que está sujeto por el pecado y el hombre justo acudieron a Jesucristo por medio de los apóstoles. En cualquier situación en la que nos encontremos nosotros, el único camino a Jesucristo es por medio de Sus apóstoles, sin estos no hay Iglesia, por lo tanto no hay Sacramentos o Sacrificio.
Es sobre las espaldas de los pecadores y justos que Jesucristo es llevado a la ciudad. Todo el género humano ha llevado a Jesucristo a la ciudad donde debe sufrir y morir. En esta ocasión, sin embargo, es de gran júbilo y celebración. Jesucristo es bienvenido como Rey. Razón para que nos regocijemos al ver nuestra salvación ya próxima. Pero es, al mismo tiempo, una razón para llorar nuestros pecados ya que estos han puesto en movimiento la muerte necesaria de Jesucristo en la Cruz.
La liturgia de este día muestra ante nuestros ojos, vivamente, el evento que nos lleva a la Crucifixión. De la misma manera que se presento la gente en Jerusalén, debemos hacer nosotros acto de presencia, en la manera de lo posible, para presenciar las ceremonias de Cuaresma que se llevaran a cabo esta semana. Sigamos a Jesucristo espiritualmente en estos días, con la esperanza de incrementar nuestro amor por El y, con gran valor tomar diariamente nuestra cruz para imitarlo, con gran amor.
Frecuentemente, nuestro amor por Dios, es transitorio, como lo vemos e la gente de Jerusalén. El día de hoy proclamamos nuestro amor eterno, dando la bienvenida a nuestro Rey y al poco rato gritamos pidiendo Su sangre, por nuestros pecados.
!Que falsos somos, realmente!.
Debemos estar pidiendo a Dios por la gracia de perseverar en este amor.
Ahora bien, en medio de esta celebración y júbilo de la bienvenida de nuestro Rey, debemos prepararnos con actos de gran mortificación y penitencia. Debemos renovar nuestros actos de Fe, esperanza, caridad y contrición. Debemos imprimir en nuestro corazón y mente la imagen viva de Jesucristo y lo que le ha costado a Él salvarnos de nuestros pecados. Vino a nosotros, cuando ya no teníamos forma de ayudarnos nosotros mismos o recibir ayuda de alguien más. Estábamos completamente perdidos y, en Su misericordia y amor nos levantó de nuestros pecados y nos coloco sobre Sus hombros.
No es suficiente tener los crucifijos colgados en nuestras paredes o guardado en algún armario, debemos tener esta imagen siempre presente en nuestro corazón y mente para jamás alejarnos de Él. Dios siempre está pensando en nosotros. Lo ha hecho desde toda la eternidad. Vino Jesucristo a este mundo, con nosotros en mente. Fue a Jerusalén a morir por nosotros. Siempre estuvimos en Su mente. Lo dio todo, por nosotros. Vivió y murió por nosotros.
Considerando todo esto, no es mucho pedir, el que estemos siempre pensando en El. No es mucho pedir el hacer todo por Su gran honor y gloria. No es mucho pedir amarlo con todo nuestro ser. Nuestra razón nos dice que por lo menos debemos hacer eso, ya que no podremos nunca pagarle todo lo que ha hecho por nosotros.
Conforme tomamos nuestras palmas benditas, recordado la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, unámonos a nuestra Santa Madre la Iglesia en la terrible pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo. La alegría y tristeza van mano a mano.
El amor tiene su alegría, luego llega el sacrificio y el sufrimiento para ser recompensado posteriormente con un mayor gozo y alegría. Este es el camino tomado por Jesucristo y el camino que nos está invitando seguir. Entreguémonos completamente a Él para que no nos desanimemos mañana, para que cuando llegue la tristeza, el dolor y el sufrimiento podamos soportarlo. Si podemos perseverar en este amor, a pesar de todos los sufrimientos, con Jesucristo en nuestra vida diaria, encontraremos, sin lugar a dudas, la felicidad eterna con Él en el Cielo.
Que así sea
Queridos Hermanos:
La venida, de Nuestro Señor Jesucristo, a este mundo fue tanto para el beneficio de los Israelitas como de los gentiles. Tanto el asno con su portillo que no había sido montado, ambos fueron puestos a disposición de Jesús. El uno y el otro representan, para nosotros, los Israelitas que estaban sujetos por la Ley y los gentiles que estaban libres de esta.
En ambos casos, los apóstoles que envió Jesucristo, fue para que liberaran a unos e invitaran a los otros, a que ambos se le unieran. No importa tanto si consideramos a uno sujeto a la Ley de Moisés o al otro sujeto al pecado. Ambos el que está sujeto por el pecado y el hombre justo acudieron a Jesucristo por medio de los apóstoles. En cualquier situación en la que nos encontremos nosotros, el único camino a Jesucristo es por medio de Sus apóstoles, sin estos no hay Iglesia, por lo tanto no hay Sacramentos o Sacrificio.
Es sobre las espaldas de los pecadores y justos que Jesucristo es llevado a la ciudad. Todo el género humano ha llevado a Jesucristo a la ciudad donde debe sufrir y morir. En esta ocasión, sin embargo, es de gran júbilo y celebración. Jesucristo es bienvenido como Rey. Razón para que nos regocijemos al ver nuestra salvación ya próxima. Pero es, al mismo tiempo, una razón para llorar nuestros pecados ya que estos han puesto en movimiento la muerte necesaria de Jesucristo en la Cruz.
La liturgia de este día muestra ante nuestros ojos, vivamente, el evento que nos lleva a la Crucifixión. De la misma manera que se presento la gente en Jerusalén, debemos hacer nosotros acto de presencia, en la manera de lo posible, para presenciar las ceremonias de Cuaresma que se llevaran a cabo esta semana. Sigamos a Jesucristo espiritualmente en estos días, con la esperanza de incrementar nuestro amor por El y, con gran valor tomar diariamente nuestra cruz para imitarlo, con gran amor.
Frecuentemente, nuestro amor por Dios, es transitorio, como lo vemos e la gente de Jerusalén. El día de hoy proclamamos nuestro amor eterno, dando la bienvenida a nuestro Rey y al poco rato gritamos pidiendo Su sangre, por nuestros pecados.
!Que falsos somos, realmente!.
Debemos estar pidiendo a Dios por la gracia de perseverar en este amor.
Ahora bien, en medio de esta celebración y júbilo de la bienvenida de nuestro Rey, debemos prepararnos con actos de gran mortificación y penitencia. Debemos renovar nuestros actos de Fe, esperanza, caridad y contrición. Debemos imprimir en nuestro corazón y mente la imagen viva de Jesucristo y lo que le ha costado a Él salvarnos de nuestros pecados. Vino a nosotros, cuando ya no teníamos forma de ayudarnos nosotros mismos o recibir ayuda de alguien más. Estábamos completamente perdidos y, en Su misericordia y amor nos levantó de nuestros pecados y nos coloco sobre Sus hombros.
No es suficiente tener los crucifijos colgados en nuestras paredes o guardado en algún armario, debemos tener esta imagen siempre presente en nuestro corazón y mente para jamás alejarnos de Él. Dios siempre está pensando en nosotros. Lo ha hecho desde toda la eternidad. Vino Jesucristo a este mundo, con nosotros en mente. Fue a Jerusalén a morir por nosotros. Siempre estuvimos en Su mente. Lo dio todo, por nosotros. Vivió y murió por nosotros.
Considerando todo esto, no es mucho pedir, el que estemos siempre pensando en El. No es mucho pedir el hacer todo por Su gran honor y gloria. No es mucho pedir amarlo con todo nuestro ser. Nuestra razón nos dice que por lo menos debemos hacer eso, ya que no podremos nunca pagarle todo lo que ha hecho por nosotros.
Conforme tomamos nuestras palmas benditas, recordado la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, unámonos a nuestra Santa Madre la Iglesia en la terrible pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo. La alegría y tristeza van mano a mano.
El amor tiene su alegría, luego llega el sacrificio y el sufrimiento para ser recompensado posteriormente con un mayor gozo y alegría. Este es el camino tomado por Jesucristo y el camino que nos está invitando seguir. Entreguémonos completamente a Él para que no nos desanimemos mañana, para que cuando llegue la tristeza, el dolor y el sufrimiento podamos soportarlo. Si podemos perseverar en este amor, a pesar de todos los sufrimientos, con Jesucristo en nuestra vida diaria, encontraremos, sin lugar a dudas, la felicidad eterna con Él en el Cielo.
Que así sea
Saturday, April 9, 2011
DOMINGO DE PASIÓN
10 DE ABRIL DE 2011
Queridos Hermanos:
El día de hoy, volteamos nuestra mirada, hacia el momento en la historia en la que el hombre tuvo que definir y demostrar si estaba con Dios o en Su contra. Vemos a los demonios trabajando arduamente para engañar y confundir. Se han hecho tan competentes en sus formas que han tenido éxito al lograr que el hombre acuse a Dios de estar poseído o ser un demonio. Estos pobres individuos se han convertido en una masilla en las manos de los demonios al blasfemar en contra de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Tan ridícula e irracional que esta acusación es, (como lo señalo Jesucristo), existieron muchos que fueron atrapados en esta amenaza diabólica. Sólo quienes cooperaron con la gracia del Espíritu Santo fueron preservados de este mal.
El día de hoy, estamos nuevamente en este parte aguas. Constantemente nos están sugiriendo, los demonios, que Jesucristo no es real, o que es sólo un buen hombre o profeta. Nos harán creer casi todo y de todo sobre Jesucristo, menos que El es Dios hecho Hombre.
Los demonios son muy astutos al promover esto de manera sutil y en algunas ocasiones, abiertamente promueven esta idea en las noticias, religiones y los medios de comunicación y entretenimiento. Existen muchos credos diversos, sobre Jesucristo, lo cual complace muchísimo a los demonios. No les importa en que creamos siempre y cuando no lleguemos a la verdad. Por lo tanto vemos como las herejías y las mentiras se multiplican sin fin por todos lados.
La gran cantidad de religiones “cristianas” son un claro testimonio de esto. Han tomado el Cuerpo Místico de Jesucristo. (La Iglesia) y la han dividido en muchas pequeñas sectas y grupos con el fin de destruirla.
Sin importar cuantos se separan o se dividan de la verdadera Iglesia, Esta permanece, por ser una sola con Jesucristo. La Iglesia permanece sola como lo hizo Jesucristo. Existe una gran cantidad de calumnias y ofensas inferidas contra la Iglesia de la misma manera que sucedió con Jesucristo, tal y como lo vemos en el Evangelio de hoy. Esto ha ocasionado algunas rupturas dentro de ella, pero jamás podrá destruirla, porque Jesucristo ha prometido permanecer con ella hasta la consumación de los siglos.
Aún, si la Iglesia es reducida a tan sólo un número mínimo de almas, es con ella y en estas que Jesucristo permanece. Los primeros herejes se separaron de la verdadera Iglesia, posteriormente lo hicieron los protestantes, luego los modernistas del Novus Ordo tomaron la decisión de separarse de Ella y de Jesucristo, y aún la mayoría de los que se denominan “tradicionalistas” han seguido este caso.
No ha sido por vanidad u orgullo que Jesucristo les dice que no está poseído por el demonio y que honra a su Padre, y que ellos no lo conocen. Si conocieran al Padre conocerían a Jesucristo. Lo mismo sucede hoy con la Iglesia Católica, es acusada de estar poseída por el demonio, porque la mayoría no quiere perder su poder mundano, prestigio o posición social. Ella al igual que Jesucristo le dice al resto de mundo, como lo hizo Jesucristo. “Ustedes no lo han conocido, yo lo conozco”.
Es muy angustioso para nosotros tener que enfrentarnos al mundo. Pero es ocasión es de mucho más temor no permanecer con Jesucristo y Su Iglesia. Así como es de tontos acusar a Jesucristo de estar poseído por el demonio, lo es acusar a la Iglesia de estar equivocada.
Negar una doctrina de la Iglesia es negar a Jesucristo y separarse de Dios y la salvación. Las antiguas herejías de los primeros días se han reformado a las condiciones de la sociedad actual. Algunas dicen que Jesucristo no es Dios, otras que, no es realmente humano. Algunas dicen que todos somos Jesucristo y todo es Jesucristo, (como el panteísmo sólo que ahora es pan cristianismo) algunos afirman que Jesucristo es sólo una idea ficticia, etc. Y luego aparecen los “promotores de la paz” que dicen que no importa realmente lo que creamos, lo que verdaderamente importa es que nos la llevemos bien. Llegan incluso a decir que es eso lo que Jesucristo siempre quiso, si estuviera aquí con nosotros.
Todo esto, son mentiras, por lo que la Iglesia Católica se opone totalmente diciendo con Jesucristo: “si estuviéramos de acuerdo con esto, seriamos igualmente como ellos, mentirosos”
El demonio y todas las falsas religiones guiadas por el demonio levantarán piedras para apedrearnos, sin embargo, debemos permanecer firmes, sabiendo que estamos en manos de la protección de Dios. En algunas ocasiones pareciera que estamos alejados y ocultos a estos enemigos, sin embargo, en algunas otras debemos sentir y recibir sus ataques. En todo momento, debemos recordarlo, contamos con Jesucristo.
La Iglesia católica conoce a Jesucristo y El la conoce a ella, de la misma manera que Jesucristo conoce al Padre y el Padre lo conoce a Él.
Amen.
Queridos Hermanos:
El día de hoy, volteamos nuestra mirada, hacia el momento en la historia en la que el hombre tuvo que definir y demostrar si estaba con Dios o en Su contra. Vemos a los demonios trabajando arduamente para engañar y confundir. Se han hecho tan competentes en sus formas que han tenido éxito al lograr que el hombre acuse a Dios de estar poseído o ser un demonio. Estos pobres individuos se han convertido en una masilla en las manos de los demonios al blasfemar en contra de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Tan ridícula e irracional que esta acusación es, (como lo señalo Jesucristo), existieron muchos que fueron atrapados en esta amenaza diabólica. Sólo quienes cooperaron con la gracia del Espíritu Santo fueron preservados de este mal.
El día de hoy, estamos nuevamente en este parte aguas. Constantemente nos están sugiriendo, los demonios, que Jesucristo no es real, o que es sólo un buen hombre o profeta. Nos harán creer casi todo y de todo sobre Jesucristo, menos que El es Dios hecho Hombre.
Los demonios son muy astutos al promover esto de manera sutil y en algunas ocasiones, abiertamente promueven esta idea en las noticias, religiones y los medios de comunicación y entretenimiento. Existen muchos credos diversos, sobre Jesucristo, lo cual complace muchísimo a los demonios. No les importa en que creamos siempre y cuando no lleguemos a la verdad. Por lo tanto vemos como las herejías y las mentiras se multiplican sin fin por todos lados.
La gran cantidad de religiones “cristianas” son un claro testimonio de esto. Han tomado el Cuerpo Místico de Jesucristo. (La Iglesia) y la han dividido en muchas pequeñas sectas y grupos con el fin de destruirla.
Sin importar cuantos se separan o se dividan de la verdadera Iglesia, Esta permanece, por ser una sola con Jesucristo. La Iglesia permanece sola como lo hizo Jesucristo. Existe una gran cantidad de calumnias y ofensas inferidas contra la Iglesia de la misma manera que sucedió con Jesucristo, tal y como lo vemos en el Evangelio de hoy. Esto ha ocasionado algunas rupturas dentro de ella, pero jamás podrá destruirla, porque Jesucristo ha prometido permanecer con ella hasta la consumación de los siglos.
Aún, si la Iglesia es reducida a tan sólo un número mínimo de almas, es con ella y en estas que Jesucristo permanece. Los primeros herejes se separaron de la verdadera Iglesia, posteriormente lo hicieron los protestantes, luego los modernistas del Novus Ordo tomaron la decisión de separarse de Ella y de Jesucristo, y aún la mayoría de los que se denominan “tradicionalistas” han seguido este caso.
No ha sido por vanidad u orgullo que Jesucristo les dice que no está poseído por el demonio y que honra a su Padre, y que ellos no lo conocen. Si conocieran al Padre conocerían a Jesucristo. Lo mismo sucede hoy con la Iglesia Católica, es acusada de estar poseída por el demonio, porque la mayoría no quiere perder su poder mundano, prestigio o posición social. Ella al igual que Jesucristo le dice al resto de mundo, como lo hizo Jesucristo. “Ustedes no lo han conocido, yo lo conozco”.
Es muy angustioso para nosotros tener que enfrentarnos al mundo. Pero es ocasión es de mucho más temor no permanecer con Jesucristo y Su Iglesia. Así como es de tontos acusar a Jesucristo de estar poseído por el demonio, lo es acusar a la Iglesia de estar equivocada.
Negar una doctrina de la Iglesia es negar a Jesucristo y separarse de Dios y la salvación. Las antiguas herejías de los primeros días se han reformado a las condiciones de la sociedad actual. Algunas dicen que Jesucristo no es Dios, otras que, no es realmente humano. Algunas dicen que todos somos Jesucristo y todo es Jesucristo, (como el panteísmo sólo que ahora es pan cristianismo) algunos afirman que Jesucristo es sólo una idea ficticia, etc. Y luego aparecen los “promotores de la paz” que dicen que no importa realmente lo que creamos, lo que verdaderamente importa es que nos la llevemos bien. Llegan incluso a decir que es eso lo que Jesucristo siempre quiso, si estuviera aquí con nosotros.
Todo esto, son mentiras, por lo que la Iglesia Católica se opone totalmente diciendo con Jesucristo: “si estuviéramos de acuerdo con esto, seriamos igualmente como ellos, mentirosos”
El demonio y todas las falsas religiones guiadas por el demonio levantarán piedras para apedrearnos, sin embargo, debemos permanecer firmes, sabiendo que estamos en manos de la protección de Dios. En algunas ocasiones pareciera que estamos alejados y ocultos a estos enemigos, sin embargo, en algunas otras debemos sentir y recibir sus ataques. En todo momento, debemos recordarlo, contamos con Jesucristo.
La Iglesia católica conoce a Jesucristo y El la conoce a ella, de la misma manera que Jesucristo conoce al Padre y el Padre lo conoce a Él.
Amen.
Saturday, April 2, 2011
DOMINGO CUARTO DE CUARESMA
3 DE ABRIL DE 2011
Queridos Hermanos:
Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo y como tales requieren mantenimiento y reparación. Esto lo vemos claramente en las casas y edificios en general, a nuestro alrededor, los cuales sin esta diligencia pronto estarían destruidos o en situaciones difíciles de subsanar. Lo mismo sucede con nuestro cuerpo y alma.
Desde la caída del hombre vemos que todo tiende a su propia disolución. Nosotros incluidos. Nuestros cuerpos deben estar siempre nutridos y recibir el descanso adecuado para restaurar el desgaste sufrido. Lo mismo sucede con nuestra alma.
Influenciados por el demonio, el mundo desordenado y nuestra propia naturaleza caída hacen que nuestra alma se incline más hacia la maldad (falta de lo bueno) en lugar de inclinarse a Dios. Por lo tanto, debemos estar vigilantes y alerta por todo lo que pueda dañar nuestra alma, debiendo en consecuencia nutrir nuestra alma para que sea templo digno del Espíritu Santo.
San Agustín nos dice que, el milagro que Jesucristo realiza en el evangelio de hoy, es nada comparado con el milagro de nuestra continua existencia. El mero mantenimiento de este mundo y nuestras vidas es un milagro mucho mayor que la multiplicación de los panes y pescado.
El milagro de cada semilla, el potencial de vida y fruto de esta es un milagro mucho más allá de nuestra comprensión, sin embargo por ser tan común nunca lo vemos o nos detenemos a reflexionar sobre ello. La flora, la fauna, la regularidad de las estaciones, la rotación de la tierra, los planetas etc. Deberían llenarnos de apreciación y amor por Dios que ha creado y mantiene todo esto.
Vemos el constante decaer y acabar de muchas cosas, sin embargo a través de un milagro de la bondad de Dios, la vida continua.
Nuestra alma, si observamos detenidamente está sujeta a muchas faltas, fallas y a una destrucción eterna, sin embargo Dios en su bondad nos ofrece constantemente una y otra vez el milagro de Su gracia y vida.
Se nos ha dado en este tiempo de cuaresma la oportunidad de examinar nuestra vida para ver el desorden, decadencia y destrucción en que vivimos; para empezar nuevamente con la reconstrucción y reparación de todo lo que está dañado en nuestra alma. Dios nos ha dado los medios para hacer esto por medio de los sacramentos, la penitencia, la oración, la limosna etc. Ahora durante este tiempo de cuaresma es tiempo de humillar nuestro espíritu orgulloso y reconocer nuestra nada. Una vez hecho esto, en un espíritu de penitencia podemos empezar a ofrecer sacrificios en reparación de nuestros pecados y tropiezos.
Nuestra alma es alimentada y nutrida frecuentemente a costa del sacrificio de nuestro cuerpo. Esta es la razón por la que necesitamos del ayuno y dar limosnas, luego entonces debemos controlar nuestra vanidad para establecer en nosotros la obediencia humilde.
Si sólo buscamos construir y mantener nuestro cuerpo acosta de nuestra alma, perderemos ambos en el fuego eterno. Si perdemos este cuerpo por el amor de Dios, eventualmente estaremos salvando tanto el cuerpo como el alma para el Cielo.
San León El Grande dice: “que nadie desprecia la bondad de Dios, porque sus propios pecados van sin castigo (Rom. Li 4); y piensa que por no haber recibido su ira no ha ofendido a Dios. Los días de gracia de esta vida mortal no son prolongados, ni el tiempo extendido para las tonterías del corazón antes de pasar las penas del castigo eterno, a menos que mientras que la justicia detiene su mano, busquen la medicina de la penitencia”.
Dios ha multiplicado nuestros días en este mundo, de la misma manera que multiplicó el pan y los pescados, para alimentarnos, reparar y reconstruir nuestra alma como Su templo viviente. Si somos fieles recibiendo lo bueno que nos ha dado, algún día seremos perfectos en Su misericordia y perdón, para poder ser dignos de entrar a Su Gloria en el Cielo. Si rechazamos esta gracia y evitamos humillarnos y hacer penitencia estaremos dejando a nuestra alma morir de hambre y no sólo la muerte primera sino la segunda en el Infierno
PAZ Y BIEN
Queridos Hermanos:
Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo y como tales requieren mantenimiento y reparación. Esto lo vemos claramente en las casas y edificios en general, a nuestro alrededor, los cuales sin esta diligencia pronto estarían destruidos o en situaciones difíciles de subsanar. Lo mismo sucede con nuestro cuerpo y alma.
Desde la caída del hombre vemos que todo tiende a su propia disolución. Nosotros incluidos. Nuestros cuerpos deben estar siempre nutridos y recibir el descanso adecuado para restaurar el desgaste sufrido. Lo mismo sucede con nuestra alma.
Influenciados por el demonio, el mundo desordenado y nuestra propia naturaleza caída hacen que nuestra alma se incline más hacia la maldad (falta de lo bueno) en lugar de inclinarse a Dios. Por lo tanto, debemos estar vigilantes y alerta por todo lo que pueda dañar nuestra alma, debiendo en consecuencia nutrir nuestra alma para que sea templo digno del Espíritu Santo.
San Agustín nos dice que, el milagro que Jesucristo realiza en el evangelio de hoy, es nada comparado con el milagro de nuestra continua existencia. El mero mantenimiento de este mundo y nuestras vidas es un milagro mucho mayor que la multiplicación de los panes y pescado.
El milagro de cada semilla, el potencial de vida y fruto de esta es un milagro mucho más allá de nuestra comprensión, sin embargo por ser tan común nunca lo vemos o nos detenemos a reflexionar sobre ello. La flora, la fauna, la regularidad de las estaciones, la rotación de la tierra, los planetas etc. Deberían llenarnos de apreciación y amor por Dios que ha creado y mantiene todo esto.
Vemos el constante decaer y acabar de muchas cosas, sin embargo a través de un milagro de la bondad de Dios, la vida continua.
Nuestra alma, si observamos detenidamente está sujeta a muchas faltas, fallas y a una destrucción eterna, sin embargo Dios en su bondad nos ofrece constantemente una y otra vez el milagro de Su gracia y vida.
Se nos ha dado en este tiempo de cuaresma la oportunidad de examinar nuestra vida para ver el desorden, decadencia y destrucción en que vivimos; para empezar nuevamente con la reconstrucción y reparación de todo lo que está dañado en nuestra alma. Dios nos ha dado los medios para hacer esto por medio de los sacramentos, la penitencia, la oración, la limosna etc. Ahora durante este tiempo de cuaresma es tiempo de humillar nuestro espíritu orgulloso y reconocer nuestra nada. Una vez hecho esto, en un espíritu de penitencia podemos empezar a ofrecer sacrificios en reparación de nuestros pecados y tropiezos.
Nuestra alma es alimentada y nutrida frecuentemente a costa del sacrificio de nuestro cuerpo. Esta es la razón por la que necesitamos del ayuno y dar limosnas, luego entonces debemos controlar nuestra vanidad para establecer en nosotros la obediencia humilde.
Si sólo buscamos construir y mantener nuestro cuerpo acosta de nuestra alma, perderemos ambos en el fuego eterno. Si perdemos este cuerpo por el amor de Dios, eventualmente estaremos salvando tanto el cuerpo como el alma para el Cielo.
San León El Grande dice: “que nadie desprecia la bondad de Dios, porque sus propios pecados van sin castigo (Rom. Li 4); y piensa que por no haber recibido su ira no ha ofendido a Dios. Los días de gracia de esta vida mortal no son prolongados, ni el tiempo extendido para las tonterías del corazón antes de pasar las penas del castigo eterno, a menos que mientras que la justicia detiene su mano, busquen la medicina de la penitencia”.
Dios ha multiplicado nuestros días en este mundo, de la misma manera que multiplicó el pan y los pescados, para alimentarnos, reparar y reconstruir nuestra alma como Su templo viviente. Si somos fieles recibiendo lo bueno que nos ha dado, algún día seremos perfectos en Su misericordia y perdón, para poder ser dignos de entrar a Su Gloria en el Cielo. Si rechazamos esta gracia y evitamos humillarnos y hacer penitencia estaremos dejando a nuestra alma morir de hambre y no sólo la muerte primera sino la segunda en el Infierno
PAZ Y BIEN
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