Saturday, April 23, 2011

DOMINGO DE RESURECCIÓN

24 DE ABRIL DE 2011

Queridos Hermanos:

Este es un día glorioso para los que verdaderamente aman a Dios. Quienes aman a Jesucristo lo han seguido hasta la Cruz y de esta, al sepulcro, y ahora, el día de hoy del Sepulcro a la vida eterna.

No existe la resurrección sin la muerte previa. Hemos muerto con Cristo, cuando fuimos bautizados o nos quitamos al hombre viejo, (la vida de pecados) y nos convertimos en una nueva creatura en Cristo. Hemos seguido la orden de nuestro señor Jesucristo, de tomar diariamente nuestra cruz y seguirlo. Al negarnos a nosotros mismos hemos muerto a nosotros mismos, por lo tanto es justo y correcto que resucitemos a una nueva vida con Cristo.


Es verdad que Cristo ha resucitado de entre los muertos y que nosotros también resucitaremos de entre los muertos. Nuestra resurrección será gloriosa si verdaderamente hemos renunciado y muerto a nosotros mismos y a este mundo. Si hemos fallado en morir a nosotros mismos y a este mundo y hemos sólo sufrido una muerte física, nuestra resurrección será terrible y miserable, porque resucitaremos para nuestra eterna condena.

El día de hoy celebramos la resurrección de Jesucristo y en ella buscamos imitarlo.

Esperamos que en Su misericordia nos de la gracia de morir con Él para resucitar con Él. No nos es suficiente creer en Él, debemos imitarlo, debemos fundar nuestra vida en la de Él.

Muchos celebraran Su resurrección, el día de hoy, pero no tomaran parte de Su sufrimiento. Desean seguir a Cristo en Su gloria, mas no es Su sufrimiento.

Acudirán a la Iglesia este domingo, pero el resto de la semana, meses o años, se entregarán a la vida hedonista y total olvido de Dios. Buscan placer físico y material a costo de lo espiritual. Por lo tanto acuden a esta celebración haciendo de su asistencia, falsa y un fraude. Esta, no es, la manera de vida de un verdadero cristiano.

Sólo quienes han pasado el tiempo de cuaresma y más importante, estos últimos días, con Jesucristo pueden verdaderamente regocijarse y beneficiarse de la festividad de hoy.

Quienes han hecho nacer el sufrimiento de Jesucristo en ellos mismos, por lo menos en su corazón, acuden apresuradamente con un gran júbilo, como lo hicieron las mujeres que acuden a San Pedro y los demás apóstoles, para decirles lo que ha sucedido. Verdaderamente, no existen palabras, para expresar los sentimientos que envuelve el corazón de los que aman a Cristo de esta manera.

Así como sufrió en este mundo Lázaro, así fue su recompensa en el cielo, y el hombre rico sufrió mucho mas por todos los beneficios materiales con que contaba e este mundo. Lo mismo aplica a todos nosotros. Si no sufrimos ahora, por el amor de Dios, como lo hizo Lázaro, es claro que sufriremos en el infierno como lo hace el rico.

Recordemos que este hombre suplica a Abraham permitirle a Lázaro regresar y prevenir a su familia, para que eviten el castigo. Abraham le dice que su familia tiene la revelación de Moisés y los profetas y que si no han escuchados a ellos mucho menos escuchará a quien regresa de la muerte.

Nosotros de igual manera contamos con Moisés y los profetas, además Jesucristo ha resucitado de entre los muertos. Si el hombre rico no tiene excusa por no corregir sus vidas, luego entonces los que viven ahora en la forma incorrecta que lo hacen, menos tendrán excusa. Tal vez será peor para quienes usando la Resurrección de Jesucristo como excusa, sea mucho más ofensivo a Dios.

No rompamos nuestra penitencia con sobre jubilo y excesos, aunque sea tiempo de celebrar. El propósito real de esta celebración perderá su sentido si utilizamos estos momentos para ofender a Dios. Los modernistas materialistas están todos a nuestro alrededor. No es malo tomar un gozo moderado de las cosas materiales con las que contamos en este mundo, pero es necesario que santifiquemos estas cosas por lo menos asociando o viendo simbólicamente a Cristo en ellas.

Pasado el invierno, salen los conejitos de sus madrigueras en la tierra, lo que sugiere la resurrección de Cristo. Los pollitos deben romper el cascaron y representar para nosotros la Resurrección. Los dulces y todo tipo de azucares nos deben sugerir la dulzura y bondad del Cielo y todos los beneficios que Dios nos da, etc.

En este tiempo de alegría, santifiquémonos buscando y viendo a Dios en todo nuestro alrededor. Veamos Su bondad en nuestras alegrías y sufrimientos, en nuestros placeres y dolores. Hagamos todo por el amor de Jesucristo para que de esta manera nuestra alegría de pascua sea tan benéfica para nosotros como la penitencia, sacrificios y sufrimientos de cuaresma.

Así sea

Saturday, April 16, 2011

DOMINGO DE RAMOS

17 DE ABRIL DE 2011

Queridos Hermanos:

La venida, de Nuestro Señor Jesucristo, a este mundo fue tanto para el beneficio de los Israelitas como de los gentiles. Tanto el asno con su portillo que no había sido montado, ambos fueron puestos a disposición de Jesús. El uno y el otro representan, para nosotros, los Israelitas que estaban sujetos por la Ley y los gentiles que estaban libres de esta.

En ambos casos, los apóstoles que envió Jesucristo, fue para que liberaran a unos e invitaran a los otros, a que ambos se le unieran. No importa tanto si consideramos a uno sujeto a la Ley de Moisés o al otro sujeto al pecado. Ambos el que está sujeto por el pecado y el hombre justo acudieron a Jesucristo por medio de los apóstoles. En cualquier situación en la que nos encontremos nosotros, el único camino a Jesucristo es por medio de Sus apóstoles, sin estos no hay Iglesia, por lo tanto no hay Sacramentos o Sacrificio.

Es sobre las espaldas de los pecadores y justos que Jesucristo es llevado a la ciudad. Todo el género humano ha llevado a Jesucristo a la ciudad donde debe sufrir y morir. En esta ocasión, sin embargo, es de gran júbilo y celebración. Jesucristo es bienvenido como Rey. Razón para que nos regocijemos al ver nuestra salvación ya próxima. Pero es, al mismo tiempo, una razón para llorar nuestros pecados ya que estos han puesto en movimiento la muerte necesaria de Jesucristo en la Cruz.

La liturgia de este día muestra ante nuestros ojos, vivamente, el evento que nos lleva a la Crucifixión. De la misma manera que se presento la gente en Jerusalén, debemos hacer nosotros acto de presencia, en la manera de lo posible, para presenciar las ceremonias de Cuaresma que se llevaran a cabo esta semana. Sigamos a Jesucristo espiritualmente en estos días, con la esperanza de incrementar nuestro amor por El y, con gran valor tomar diariamente nuestra cruz para imitarlo, con gran amor.

Frecuentemente, nuestro amor por Dios, es transitorio, como lo vemos e la gente de Jerusalén. El día de hoy proclamamos nuestro amor eterno, dando la bienvenida a nuestro Rey y al poco rato gritamos pidiendo Su sangre, por nuestros pecados.

!Que falsos somos, realmente!.

Debemos estar pidiendo a Dios por la gracia de perseverar en este amor.

Ahora bien, en medio de esta celebración y júbilo de la bienvenida de nuestro Rey, debemos prepararnos con actos de gran mortificación y penitencia. Debemos renovar nuestros actos de Fe, esperanza, caridad y contrición. Debemos imprimir en nuestro corazón y mente la imagen viva de Jesucristo y lo que le ha costado a Él salvarnos de nuestros pecados. Vino a nosotros, cuando ya no teníamos forma de ayudarnos nosotros mismos o recibir ayuda de alguien más. Estábamos completamente perdidos y, en Su misericordia y amor nos levantó de nuestros pecados y nos coloco sobre Sus hombros.

No es suficiente tener los crucifijos colgados en nuestras paredes o guardado en algún armario, debemos tener esta imagen siempre presente en nuestro corazón y mente para jamás alejarnos de Él. Dios siempre está pensando en nosotros. Lo ha hecho desde toda la eternidad. Vino Jesucristo a este mundo, con nosotros en mente. Fue a Jerusalén a morir por nosotros. Siempre estuvimos en Su mente. Lo dio todo, por nosotros. Vivió y murió por nosotros.

Considerando todo esto, no es mucho pedir, el que estemos siempre pensando en El. No es mucho pedir el hacer todo por Su gran honor y gloria. No es mucho pedir amarlo con todo nuestro ser. Nuestra razón nos dice que por lo menos debemos hacer eso, ya que no podremos nunca pagarle todo lo que ha hecho por nosotros.

Conforme tomamos nuestras palmas benditas, recordado la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, unámonos a nuestra Santa Madre la Iglesia en la terrible pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo. La alegría y tristeza van mano a mano.

El amor tiene su alegría, luego llega el sacrificio y el sufrimiento para ser recompensado posteriormente con un mayor gozo y alegría. Este es el camino tomado por Jesucristo y el camino que nos está invitando seguir. Entreguémonos completamente a Él para que no nos desanimemos mañana, para que cuando llegue la tristeza, el dolor y el sufrimiento podamos soportarlo. Si podemos perseverar en este amor, a pesar de todos los sufrimientos, con Jesucristo en nuestra vida diaria, encontraremos, sin lugar a dudas, la felicidad eterna con Él en el Cielo.

Que así sea

Saturday, April 9, 2011

DOMINGO DE PASIÓN

10 DE ABRIL DE 2011

Queridos Hermanos:

El día de hoy, volteamos nuestra mirada, hacia el momento en la historia en la que el hombre tuvo que definir y demostrar si estaba con Dios o en Su contra. Vemos a los demonios trabajando arduamente para engañar y confundir. Se han hecho tan competentes en sus formas que han tenido éxito al lograr que el hombre acuse a Dios de estar poseído o ser un demonio. Estos pobres individuos se han convertido en una masilla en las manos de los demonios al blasfemar en contra de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Tan ridícula e irracional que esta acusación es, (como lo señalo Jesucristo), existieron muchos que fueron atrapados en esta amenaza diabólica. Sólo quienes cooperaron con la gracia del Espíritu Santo fueron preservados de este mal.

El día de hoy, estamos nuevamente en este parte aguas. Constantemente nos están sugiriendo, los demonios, que Jesucristo no es real, o que es sólo un buen hombre o profeta. Nos harán creer casi todo y de todo sobre Jesucristo, menos que El es Dios hecho Hombre.

Los demonios son muy astutos al promover esto de manera sutil y en algunas ocasiones, abiertamente promueven esta idea en las noticias, religiones y los medios de comunicación y entretenimiento. Existen muchos credos diversos, sobre Jesucristo, lo cual complace muchísimo a los demonios. No les importa en que creamos siempre y cuando no lleguemos a la verdad. Por lo tanto vemos como las herejías y las mentiras se multiplican sin fin por todos lados.

La gran cantidad de religiones “cristianas” son un claro testimonio de esto. Han tomado el Cuerpo Místico de Jesucristo. (La Iglesia) y la han dividido en muchas pequeñas sectas y grupos con el fin de destruirla.

Sin importar cuantos se separan o se dividan de la verdadera Iglesia, Esta permanece, por ser una sola con Jesucristo. La Iglesia permanece sola como lo hizo Jesucristo. Existe una gran cantidad de calumnias y ofensas inferidas contra la Iglesia de la misma manera que sucedió con Jesucristo, tal y como lo vemos en el Evangelio de hoy. Esto ha ocasionado algunas rupturas dentro de ella, pero jamás podrá destruirla, porque Jesucristo ha prometido permanecer con ella hasta la consumación de los siglos.

Aún, si la Iglesia es reducida a tan sólo un número mínimo de almas, es con ella y en estas que Jesucristo permanece. Los primeros herejes se separaron de la verdadera Iglesia, posteriormente lo hicieron los protestantes, luego los modernistas del Novus Ordo tomaron la decisión de separarse de Ella y de Jesucristo, y aún la mayoría de los que se denominan “tradicionalistas” han seguido este caso.

No ha sido por vanidad u orgullo que Jesucristo les dice que no está poseído por el demonio y que honra a su Padre, y que ellos no lo conocen. Si conocieran al Padre conocerían a Jesucristo. Lo mismo sucede hoy con la Iglesia Católica, es acusada de estar poseída por el demonio, porque la mayoría no quiere perder su poder mundano, prestigio o posición social. Ella al igual que Jesucristo le dice al resto de mundo, como lo hizo Jesucristo. “Ustedes no lo han conocido, yo lo conozco”.

Es muy angustioso para nosotros tener que enfrentarnos al mundo. Pero es ocasión es de mucho más temor no permanecer con Jesucristo y Su Iglesia. Así como es de tontos acusar a Jesucristo de estar poseído por el demonio, lo es acusar a la Iglesia de estar equivocada.

Negar una doctrina de la Iglesia es negar a Jesucristo y separarse de Dios y la salvación. Las antiguas herejías de los primeros días se han reformado a las condiciones de la sociedad actual. Algunas dicen que Jesucristo no es Dios, otras que, no es realmente humano. Algunas dicen que todos somos Jesucristo y todo es Jesucristo, (como el panteísmo sólo que ahora es pan cristianismo) algunos afirman que Jesucristo es sólo una idea ficticia, etc. Y luego aparecen los “promotores de la paz” que dicen que no importa realmente lo que creamos, lo que verdaderamente importa es que nos la llevemos bien. Llegan incluso a decir que es eso lo que Jesucristo siempre quiso, si estuviera aquí con nosotros.

Todo esto, son mentiras, por lo que la Iglesia Católica se opone totalmente diciendo con Jesucristo: “si estuviéramos de acuerdo con esto, seriamos igualmente como ellos, mentirosos”

El demonio y todas las falsas religiones guiadas por el demonio levantarán piedras para apedrearnos, sin embargo, debemos permanecer firmes, sabiendo que estamos en manos de la protección de Dios. En algunas ocasiones pareciera que estamos alejados y ocultos a estos enemigos, sin embargo, en algunas otras debemos sentir y recibir sus ataques. En todo momento, debemos recordarlo, contamos con Jesucristo.

La Iglesia católica conoce a Jesucristo y El la conoce a ella, de la misma manera que Jesucristo conoce al Padre y el Padre lo conoce a Él.

Amen.

Saturday, April 2, 2011

DOMINGO CUARTO DE CUARESMA

3 DE ABRIL DE 2011

Queridos Hermanos:

Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo y como tales requieren mantenimiento y reparación. Esto lo vemos claramente en las casas y edificios en general, a nuestro alrededor, los cuales sin esta diligencia pronto estarían destruidos o en situaciones difíciles de subsanar. Lo mismo sucede con nuestro cuerpo y alma.

Desde la caída del hombre vemos que todo tiende a su propia disolución. Nosotros incluidos. Nuestros cuerpos deben estar siempre nutridos y recibir el descanso adecuado para restaurar el desgaste sufrido. Lo mismo sucede con nuestra alma.

Influenciados por el demonio, el mundo desordenado y nuestra propia naturaleza caída hacen que nuestra alma se incline más hacia la maldad (falta de lo bueno) en lugar de inclinarse a Dios. Por lo tanto, debemos estar vigilantes y alerta por todo lo que pueda dañar nuestra alma, debiendo en consecuencia nutrir nuestra alma para que sea templo digno del Espíritu Santo.

San Agustín nos dice que, el milagro que Jesucristo realiza en el evangelio de hoy, es nada comparado con el milagro de nuestra continua existencia. El mero mantenimiento de este mundo y nuestras vidas es un milagro mucho mayor que la multiplicación de los panes y pescado.

El milagro de cada semilla, el potencial de vida y fruto de esta es un milagro mucho más allá de nuestra comprensión, sin embargo por ser tan común nunca lo vemos o nos detenemos a reflexionar sobre ello. La flora, la fauna, la regularidad de las estaciones, la rotación de la tierra, los planetas etc. Deberían llenarnos de apreciación y amor por Dios que ha creado y mantiene todo esto.

Vemos el constante decaer y acabar de muchas cosas, sin embargo a través de un milagro de la bondad de Dios, la vida continua.

Nuestra alma, si observamos detenidamente está sujeta a muchas faltas, fallas y a una destrucción eterna, sin embargo Dios en su bondad nos ofrece constantemente una y otra vez el milagro de Su gracia y vida.

Se nos ha dado en este tiempo de cuaresma la oportunidad de examinar nuestra vida para ver el desorden, decadencia y destrucción en que vivimos; para empezar nuevamente con la reconstrucción y reparación de todo lo que está dañado en nuestra alma. Dios nos ha dado los medios para hacer esto por medio de los sacramentos, la penitencia, la oración, la limosna etc. Ahora durante este tiempo de cuaresma es tiempo de humillar nuestro espíritu orgulloso y reconocer nuestra nada. Una vez hecho esto, en un espíritu de penitencia podemos empezar a ofrecer sacrificios en reparación de nuestros pecados y tropiezos.

Nuestra alma es alimentada y nutrida frecuentemente a costa del sacrificio de nuestro cuerpo. Esta es la razón por la que necesitamos del ayuno y dar limosnas, luego entonces debemos controlar nuestra vanidad para establecer en nosotros la obediencia humilde.

Si sólo buscamos construir y mantener nuestro cuerpo acosta de nuestra alma, perderemos ambos en el fuego eterno. Si perdemos este cuerpo por el amor de Dios, eventualmente estaremos salvando tanto el cuerpo como el alma para el Cielo.

San León El Grande dice: “que nadie desprecia la bondad de Dios, porque sus propios pecados van sin castigo (Rom. Li 4); y piensa que por no haber recibido su ira no ha ofendido a Dios. Los días de gracia de esta vida mortal no son prolongados, ni el tiempo extendido para las tonterías del corazón antes de pasar las penas del castigo eterno, a menos que mientras que la justicia detiene su mano, busquen la medicina de la penitencia”.

Dios ha multiplicado nuestros días en este mundo, de la misma manera que multiplicó el pan y los pescados, para alimentarnos, reparar y reconstruir nuestra alma como Su templo viviente. Si somos fieles recibiendo lo bueno que nos ha dado, algún día seremos perfectos en Su misericordia y perdón, para poder ser dignos de entrar a Su Gloria en el Cielo. Si rechazamos esta gracia y evitamos humillarnos y hacer penitencia estaremos dejando a nuestra alma morir de hambre y no sólo la muerte primera sino la segunda en el Infierno

PAZ Y BIEN

Saturday, March 26, 2011

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

27 DE MARZO DE 2011

Queridos Hermanos:

El día de hoy, nuestro Señor exhibe a los demonios y sus maldades. Los judíos cuestionan su veracidad y sugieren que esta expulsando a los demonios por el poder de este y no por el poder de Dios.

Una vez que Jesucristo mostro lo ridículo que es tal reclamo, les muestra algo más, a los demonios mismos. Mientras estaban en Egipto, los judíos siguieron muchas prácticas paganas. Fueron separados de estas y expulsados los demonios sacrificando corderos y dispersando su sangre (símbolo del sacrificio de Cristo). Se les dio entonces a los judíos la ley por la que deberían regirse y preservarse de no cae nuevamente en esta desgracia. Mientras pretendían seguir la letra de la ley, permitieron que el espíritu de la ley fuera ignorado.

El demonio que fue expulsado regresó con siete más, peor que él mismo. Ahora hay ocho (numero que simboliza la totalidad o plenitud) para ser peor a lo que eran antes. Ahora bien, estas pobres almas que están completamente poseídas se atreven a acusar a Jesucristo (Dios mismo) de usar el poder del demonio. No podía ser mayor su blasfemia. Promueven tanto odio a Dios que con frecuencia vemos como buscaban y planeaban destruir a Jesús. En su plan de destrucción se llevan con ellos a la autoridad Romana para crucificar a Jesucristo, sin embargo con gran énfasis se declaran responsables de esto.

”Que su sangre caiga sobre nosotros y nuestros hijos” que maleficio tan mas escalofriante han pedido sobre ellos y sus hijos. Esto sólo puede hacerlo quien se encuentra verdaderamente poseído por el demonio.

Este odio por Jesucristo sólo puede venir del mismo infierno. Sólo puede ser la voz del infierno. No es una forma de pedir misericordia a Dios, es más bien una burla y querer ridiculizar a Dios. Consideraron a Jesucristo sin valor ni importancia luego entonces lo que hicieron con Él, lo consideraron como algo que no tenía tanto valor, por lo que no pensaron en las consecuencias al tomar total responsabilidad de Su muerte.

Al estar completamente poseídos por el demonio, son movidos a hacer lo que hicieron para que continúe hasta nuestros días el odio que manifiestan a la Iglesia Católica (Cuerpo Místico de Jesucristo).

Han preparado en muchas formas los ataques sobre Cristo y la Iglesia. Los vemos influyendo en muchas herejías y sectas, apoyando directa o indirectamente a falsas religiones, opuestas a la que es, Una y Verdadera. Los vemos ejerciendo gran influencia en la economía, política, educación y hasta en la industria del entretenimiento.

En un sin número de ocasiones, Cristo, Su Iglesia, la ley de Dios y la moralidad es ridiculizada, insultada, rechazada de manera directa o indirecta. Esta no es la obra meramente de humanos, sino estan poseídos completamente por el espíritu de los demonios. Se nos recuerda nuevamente que nuestra lucha no es contra la sangre y carne, sino en contra de poderes y principados (ángeles caídos). Toda vez que este poder e influencia no es meramente humana podemos concluir que viene directamente del infierno mismo.

La misma desgracia nos espera como individuos si nos dejamos llevar a las trampas que cayeron los judíos. Han expulsado un demonio fuera de nosotros al ser bautizados. Si bajamos la guardia, o nos llenamos con la tonta vanidad y orgullo, pensando que estamos protegidos por ser bautizados estamos abriendo la puerta de nuestra alma para que entren muchos más demonios.

Nuestra única protección es la obediencia humilde a Dios. Debemos amarlos más que cualquier otra cosa en este mundo. La medida de este amor está en la obediencia en cumplir sus mandamientos.

Debemos buscar amar a Dios cada vez más, manifestando nuestro amor incrementando nuestra humildad y servicio. De esta manera vendrá a habitar en nosotros, el espíritu santo. Somos templos del espíritu santo y nuestro objetivo es lograr la plenitud y permanencia en este amor. Este es el plan divino de Dios desde la creación. Los demonios buscan poseer las almas, a imitación imperfecta, a la unión de Dios con Sus creaturas que lo aman. Hagamos a un lado a los espíritus del mal y acudamos a Dios.

Así sea

Saturday, March 12, 2011

DOMINGO 1ro. DE CUARESMA

13 DE MARZO DE 2011

Queridos Hermanos:


Los ataques de los demonios son muy reales. Nuestro Señor permite ser tentado por estos, como nos lo dice el Evangelio de hoy. Pensar en los demonios y las tentaciones que usan en sus ataques en contra nuestra, con frecuencia nos causan ansiedad y temor.

Mientras más conocemos acerca de estos espíritus infernales mas temerosos nos volvemos ante su presencia, poder y tácticas. Ante tal temor sólo nos enfocamos en ellos lo que causa un temor mucho mayor.

Como católicos no tenemos nada que temer a estos espíritus malignos. La lectura de hoy tomada del salmo 90 nos da lugar a eliminar y hacer a un lado este temor.

“El que habita al amparo del Altísimo, vivirá bajo la protección de Dios del cielo”. “Dirá al Señor vos sois mi amparo y mi refugio, el Dios mío, en quien esperare”.

Los demonios son creaturas de Dios como lo somos nosotros y sólo pueden hacer lo que Dios les permita. Dios quiere nuestra salvación eterna, por lo tanto todo lo que les permite hacer es para nuestro propio bien. Con Dios de nuestra parte, no importa si toda la furia de los demonios se desata en contra nuestra. Los hijos de Dios tienen un padre amoroso y poderoso que los cuida y protege de todos y cada uno de los ataques.

Cuando temblamos de temor por los ataques de alguna otra creatura es porque por alguna razón hemos olvidado a Dios o por lo menos lo hemos perdido de vista por un tiempo. Recordemos que los primeros mártires no tenían temor ante los sufrimientos o muerte misma. Confiaban total y completamente en Dios. Estas cosas suceden por voluntad de Dios de lo contrario no sucederían. El dolor y el sufrimiento incluso la muerte puede ser, incluso es algo bueno para quienes aman a Dios. Es un gozo, para los hijos de Dios, sufrir por Él y sacrificarse por Él.

Cuando los espíritus del mal preparan sus ataques en contra nuestra, no debemos tener temor, por el contrario debemos ser valientes y resistir. Lo primero que debemos hacer es pedir ayuda a Dios Nuestro Señor, María Santísima, a los ángeles y santos del cielo. Debemos ir a confesarnos o por lo menos hacer un acto de contrición, si no nos es posible recibir el sacramento. Una vez hecho esto confiando en Dios y no en nosotros mismos podremos luchar en esta batalla con valor y perseverancia.

Es importante que conservemos la calma y la tranquilidad ante los ataques, como vemos que lo hace Jesucristo nuestro Señor en el evangelio de Hoy. Debemos evitar la tentación de la curiosidad. A los demonios les gusta hacernos creer que ellos saben algo o que tienen el control de las cosas. Sus tentaciones son siempre para alejarnos de Dios, de nosotros incluso en contra de ellos. Cuando estamos firmemente convencidos que sólo Dios tiene poder y total autoridad sobre todas las cosas, es menos probable que pidamos apoyo o sugerencias de los espíritus del mal. La curiosidad es su mejor arma al tentarnos a buscar información que son superficiales o no nos ayudan si nos sirven para nada.

Debemos recordarnos constantemente que los demonios no tienen nada que darnos. Son espíritus condenados que han perdido todo al haber rechazado a Dios quien es el creador y fuente de todas las cosas. Nosotros, con la gracia de Dios tenemos la victoria marcada. Son Sus siervos que mandan en Su nombre y exigen la obediencia de los demonios. No son los demonios que tiene el control y exigen obediencia a los hijos de Dios.

Son realmente miserables, impotentes y débiles, los espíritus del mal en contra de quienes aman a Dios. Podemos encontrar muchos grandes santos que fueron atormentados por los espíritus malignos mientras que vemos al mismo tiempo que fue para su propia humillación y para un gran honor y gloria para Dios y Sus hijos.

Conforme avanzamos en este tiempo de cuaresma, ayunando y haciendo penitencia, es muy probable que los espíritus malignos buscaran por todos los medios, distraernos y destruirnos para alejarnos de Dios. Estamos al frente luego entonces somos el primer objetivo de los demonios. Hagamos nuestra penitencia y asegurémonos de complacer a Dios, por lo menos buscando lograr complacerlo, de esta manera no tendremos nada que temer de los demonios.

Avancemos con gran valor, sin temor de los demonios o cualquier otro ser creado. Somos hijos del Dios todo poderoso. Dios nos ama y permitirá muy poco a estos espíritus del mal. Cualquier mal que nos hagan resultara en un gran beneficio para nosotros y Dios. Esta cuaresma incrementemos la virtud de la fe, la esperanza y la caridad. Vayamos jubilosos a la batalla con Dios y por nuestra alma, en contra de todos los espíritus del mal, que son lo suficientemente tontos para atacar a los hijos de Dios.

Así sea.

Saturday, March 5, 2011

DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA

6 DE MARZO DE 2011

Queridos Hermanos

Estamos a unos días del inicio de la cuaresma. Iniciando con el próximo miércoles que es el que conocemos como miércoles de ceniza. Tiempo de oración y penitencia.
San Pablo nos señala la actitud que debemos tener al entrar a este tiempo. Debemos hacerlo con una gran caridad. Con esta, recibimos la verdad, la fe y soportamos todas las cosas.

Jesucristo Nuestro Señor estuvo motivado por el amor a nosotros al libre y voluntariamente ir a Jerusalén para sufrir su muerte para que nosotros podamos vivir.

Nuestra Santa madre la Iglesia nos pide que sigamos a Jesucristo por lo menos en espíritu, al iniciar este tiempo de cuaresma. Es tiempo, como ya lo señalamos, de hacer penitencia, pero no solamente la que es tolerable; debe ser una penitencia que, debemos buscar y amar.

Lo que sufrió Jesucristo en Jerusalén es inimaginable tanto fue así que aunque les hablo sobre esto, claramente a los Apóstoles, estos no entendieron. Estuvo oculto ante su mirada hasta que fueron colmados con la gracia de Dios.

De igual manera nosotros, no logramos entender como Jesucristo, el Hijo de Dios, tuvo que sufrir tanto. Al mismo tiempo que consideramos todo el dolor que Jesucristo soporto nos lleva a reflexionar sobre la malicia y maldad de nuestros pecados. Fue por culpa de nuestros pecados que el sufrimiento de Jesucristo N. S fue necesario.

Se nos pide que sintamos odio y fastidio hacia nuestros pecados, para poder entender el daño que estos ocasionan.

Con este odio hacia nuestros pecados se nos pide hacer penitencia. Este odio, sin embargo, es balanceado con una gran caridad. Se nos recuerda que debemos hacer penitencia por el amor de Dios. El amor de Dios va mano con mano en el odio que debemos sentir por nuestros pecados. Con este espíritu encontramos placer en la penitencia porque nos da los medios necesarios para unir nuestro sufrimiento con Jesucristo y son estos, testigos de nuestro odio por la rebelión que ocasionan, en contra de Dios.

En nuestros pecados somos como el invidente que mendiga por la calle. El pecador está verdaderamente ciego a la verdad y vive su vida en una realidad virtual- imaginando que todo está bien en su pecado. Es alguien que inspira lástima porque a menos que sus ojos sean abiertos a su verdadera miseria nunca buscara abrirlos por sí mismo.

De esta manera, es necesario para nosotros imitar al invidente del que nos relata el Evangelio de hoy. Debemos clamar en nuestras oraciones al Hijo de David para que tenga misericordia de nosotros. En esta oración encontraremos los mismos obstáculos que encontró el invidente. Mientras el gritaba, la gente trataba de callarlo por ser inoportuno. De la misma manera el demonio y nuestros pecados harán lo mismo con nuestras oraciones para que no las escuche Dios. El demonio dentro de nosotros y el exterior, conspiraran para callar cualquier oración que hagamos.

En necesario que ante esta adversidad cuando nuestras oraciones están llenas de distracciones o somos tentados a pensar que estas no sirven de nada o son una pérdida de tiempo, veamos el momento oportuno de renovar nuestra fe e imitemos al ciego del evangelio y proclamar nuestra fe en una oración mucho mas perseverante.

Esto es lo que mueve al invidente del que nos habla el evangelio, a ser inoportuno y en cierta manera grosero. Es la actitud de este individuo que ocasiona que Jesucristo se detenga y le acerquen a este hombre para escuchar su petición y concederle el milagro que busca.

Este, creo yo, es el método que debemos utilizar para vencer los obstáculos que encontramos en nuestras oraciones y penitencias. Debemos hacer a un lado lo que es “razonable” para el mundo y los demonios. Debemos gritar fuertemente en nuestras oraciones y penitencias. Debemos hacer más oración, en lugar de eliminarlas.

Acerquémonos al tiempo de cuaresma con gran amor y de manera voluntaria. Abracemos la penitencia por el amor de Dios y odio por nuestros pecados pasados. Aumentemos nuestra fe para que sin ningún temor ni vergüenza hagamos oración con un fervor que se incremente al mismo tiempo que las tentaciones que quieren detenernos.

Que el invidente del evangelio de hoy interceda por nosotros para que recibamos la gracia de la perseverancia y fortaleza en todas nuestras oraciones y penitencias.

Que así sea.