Saturday, May 22, 2010

DOMINGO DE PENTECOSTES

23 DE MAYO DE 2010

Queridos Hermanos:

“El Espíritu Santo, Consolador, que mi Padre enviará en mi nombre, os enseñará todo y os sugerirá cuantas cosas os tengo dichas”

El Espíritu Santo es quien enseña a la Iglesia. Esta ha sido comisionada por El Espíritu Santo, luego entonces lo que esta enseña no es la palabra del hombre sino de Dios.

“Id, por lo tanto, enseñar a todas las naciones, bautizarlas… enseñarles a observar todo lo que Yo les he ordenado”

La Iglesia está compuesta por hombres propensos a caer en el error. El Papa, los obispos y los sacerdotes como tales no son infalibles. Si la Iglesia fuera una institución meramente humana ya se hubiera colapsado hace mucho tiempo, como ha sucedido con tantas instituciones a través de toda la Historia de la Iglesia que data más de dos mil años de existencia.

La Iglesia no es de origen humano. Es de origen Divino y es el Espíritu Santo que actúa por medio de los hombres en la Iglesia para protegerlos y protegernos de los errores a los que podemos caer a consecuencia de nuestra naturaleza caída por el pecado.

“El Espíritu Santo que Mi Padre enviará en Mi nombre, os enseñara todas las cosas y traerá todo a vuestra mente todo lo que os he dicho”.

Por lo tanto, lo que enseña la Iglesia no es doctrina del hombre, es la palabra de Dios. El Espíritu Santo nos enseña a través de la Iglesia y es por medio de esta que nos da a conocer todo lo que es necesario para creer y hacer, para nuestra salvación. Por lo tanto debemos creer todo lo que la Iglesia enseña, por ser Dios el maestro y no el hombre.

Todo el poder que el Papa y los Obispos poseen viene del Espíritu Santo.

“Mirad por vosotros y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha constituido obispos para apacentar la Iglesia de Dios” (Hechos de los apóstoles 20:28) –

Es el Espíritu Santo que ha escogido y comisionado a los obispos- como dirigentes y las naciones gobernadas por sus oficiales, de esta manera el Espíritu Santo gobierna la Iglesia a través de sus pastores como Sus instrumentos, la defiende de todos sus enemigos, para que las puertas del Infierno no prevalezcan sobre ella.

Mientras que el Espíritu Santo puede obrar directamente y frecuentemente lo hace, con los individuos, no les ofrece la misma protección contra el error que si da, a quienes ha comisionado para gobernar en la Iglesia. Debemos tener bien claro que la Iglesia no es una democracia o un establecimiento cualquiera.

La veracidad y santidad de la Iglesia no depende el número de “votos” que pueda acumular. Lo que la Iglesia enseña en nombre del Espíritu Santo es la misma verdad: Ayer, hoy y por siempre. La verdad no cambia como lo hace frecuentemente “la voluntad” de las personas.

¿Qué debemos lógicamente y con toda razón concluir, cuando un hombre que se presenta a sí mismo como Papa, declara en el foro de las Naciones Unidas, que es esta, la ONU, el último recurso de paz y armonía para la humanidad? (declaración de Paulo VI en la ONU el 4 de octubre de 1965) ¿Puede ser esta la voz del Espíritu Santo?

¿Puede Dios decir, que nuestra única esperanza está en una institución humana y no en Su Divina Institución?

¿Qué cosa podemos pensar cuando en una intervención, Juan Pablo II, el 29 de mayo de 1982, como “Papa” (El Vicario de Jesucristo) abraza al Dr. Robert Runcie (Líder Anglicano) y declara “somos Iglesias hermanas? Anglicanos y protestantes con órdenes inválidas. Se separaron de la Iglesia Católica en tiempo de Enrique VIII. Estos son y continúan inspirados por los demonios, maestros de todas las herejías. No pueden tener el mismo Padre que tiene la Iglesia, ni pueden ser Iglesias hermanas.

Estos y otros muchos incidentes más, deben ocasionar temor en los corazones de los fieles católicos sensatos. ¿Puede la Iglesia cometer errores en cuestiones de Fe, Moral y Doctrina? ¿Puede el Espíritu Santo cambiar de opinión?

Definitivamente existe un conflicto que debe ser resuelto.

Todo parece indicar que estos hombres a que hacemos referencia no han sido guiados por el Espíritu Santo luego entonces no son quienes pretender o claman ser. Es decir que son cabeza de la institución humana (Novus Ordo) y NO de la Iglesia establecida por Cristo que es protegida y alimentada por el Espíritu Santo. La Santa Sede quedó vacante después de la muerte del Papa Pío XII.

Pero como sabemos, la Iglesia no puede morir, su misión de gobernar, santificar y educar vive en nuestros días en los obispos que han sido correctamente llamados, guiados y protegidos por el Espíritu Santo. Decir que la Iglesia Católica esta falta de poder de gobernar, enseñar y santificar es negar al Espíritu Santo y Su promesa de permanecer con esta hasta la consumación de los siglos.

PAZ Y BIEN

Saturday, May 15, 2010

DOMINGO DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN

16 DE MAYO DE 2010

Queridos Hermanos:

El día de hoy, Nuestro Señor advierte a Sus apóstoles de los males que caerían sobre ellos por haber decidido seguirlo. Nuestro Señor da esta advertencia como El mismo nos la dice a nosotros para que no sean estos, ni nosotros, escandalizados en El. Y al mismo tiempo, al saber, que es lo que habría de suceder fortalecer su fe y valor en Jesucristo cuando esto suceda. Serían capaces de decir “esto es lo que Cristo dijo habría de pasarnos” y evitar ser escandalizados del mal que caerá sobre estos y todos los que decidan seguirlo, evitando ser tentados a la desesperación o sentirse sin esperanza alguna.

De la misma manera nosotros, no debemos ser escandalizados por Cristo cuando vemos atacada por todos los flancos a Su Iglesia, aún por los mismos falsamente llamados hermanos. Cristo ha ya predicho que esto había de suceder. Muchos se escandalizan y se alejan de la verdadera Iglesia debido a las persecuciones o al número tan reducido de files verdaderos. Frecuentemente escuchamos decir que no podemos estar en la verdadera fe por ser un número tan reducido. La tentación es alejarnos de la correcta razón y fe verdadera para seguir a las multitudes, para formar parte de la masa fanática, ser escandalizados en la doctrina y prácticas de la Iglesia, para luego entonces ser escandalizados en Jesucristo.

Exigir una fe completa y sin compromisos, es todo lo que nuestra Santa Madre la Iglesia enseña y ha constante y consistentemente enseñado desde el principio de esta, lo cual en la mayoría de las veces es motivo de escándalo para el mundo que busca la confirmación y consuelo de las multitudes, de las masas irracionales e incrédulas.

Caminar con Jesucristo significa muchas veces, caminar sólo en este mundo, alejado del resto de los hombres. Esto es ocasión de temor hasta que aprendemos a separarnos del mundo y buscar con todo nuestro ser, sólo a Dios. Una vez que nos negamos a nosotros mismos para entregar nuestro corazón, mente y alma completamente a Dios, encontraremos gran gozo y alegría al cargar nuestra cruz. Para luego dejar de ser escandalizados en Cristo y Su Iglesia.

Los paganos, judíos, musulmanes, protestantes, Novus Ordo, tradicionalistas etc. dirigen todos sus ataques en contra del Cuerpo Místico de Jesucristo, la Iglesia Católica y buscan con y por todos los medios a su alcance escandalizar y llevar al error a todos y cada uno de los que no han abandonado todavía la Iglesia, consecuentemente a Jesucristo.

Existen constantes ataques por todos lados. Los que no son escandalizados por el reducido número de fieles, son tentados por la sencillez de los lugares donde la Iglesia es forzada a ofrecer el Santo Sacrificio. Quienes no son tentados por tal superficialidad son de alguna manera tentados por la “ciencia” o “razón”.

Hacen aparecer a la Iglesia como anticuada en Su doctrina, práctica o culto. Quieren hacernos creer que la Iglesia está en contra de la mujer o en contra de la libertad etc. Sugieren sutilmente que la Iglesia no puede ser correcta porque niega igualdad de oportunidades para el estado clerical a las mujeres, casados, sodomitas etc. o sugieren que Sus reglas son muy rígidas o, exigentes. Debería hacer lugar para los modernos “avances” sexuales sobre la concepción, prevención, libertad de fornicar, adulterio, familias desunidas, asesinato, aborto, y aún más la muerte de los ancianos, discapacitados y quienes tengan malformaciones.

Los pecados y crímenes específicos de los individuos que mantienen una aparente representación de la Iglesia (aún después de haber dejado de creer y seguir todo lo que la esta Iglesia enseña y que consecuentemente ya no pueden representar) son lanzados sobre la cara de los verdaderos seguidores de Cristo para escandalizarlos y alejarlos de Él y Su esposa la Iglesia.

Es verdad, ha llegado el tiempo en que la Palabra de Dios ya no es bienvenida en los edificios que fueron una vez dedicados y consagrados como Casa de Dios. Ha llegado ya el tiempo, cuando los verdaderos seguidores de Cristo son perseguidos por quienes claman que están haciendo la voluntad de Dios.

Parece ser verdad que, debido al reducido número de verdaderos seguidores, existen muchos anticristos que ponen muy poca o ninguna atención a La Iglesia y Sus miembros; mientras que al mismo tiempo, es verdad que, debido al reducido número, somos incesantemente atacados por todos lados. Somos un número muy reducido de los restos de la barca de la Iglesia, flotando en las aguas peligrosas del mar de la maldad. Este mar enfurecido y en las manos del demonio que nos asecha, busca constantemente destruir los restos de la Iglesia de Jesucristo.

No seamos escandalizados y tomemos valor que todo esto pasará, mas Jesucristo y Su verdadero reino permanecerán.

Así sea.

Saturday, May 8, 2010

DOMINGO 5to. DESPUÉS DE PASCUA

9 DE MAYO DE 2010

Queridos Hermanos:

Cuando el mundo busca la panacea (la cura para todos sus males) a su modo, por lo general podemos decir que, busca en vano, porque siempre busca en los lugares equivocados. Mientras que coloquemos toda nuestra confianza y esperanza en la medicina y médicos, estaremos siempre incompletos. Si algo ayuda, esta es raramente completa o acompañada de consecuencias no deseadas, efectos colaterales. Lo mismo sucede cuando buscamos soluciones en la ciencia, tecnología, educación, finanzas o el gobierno. Todas estas cosas son herramientas o alguna forma de ayuda para vivir en este mundo, pero ninguno de estos son la respuesta completa para nuestros problemas y necesidades.

Quienes dicen que han encontrado la panacea, en las cosas de este mundo, para los problemas de hoy, son charlatanes.

Sólo Dios puede curar todos los males, luego entonces sería tonto buscar en cualquier otro lugar. Cristo nos ofrece esta solución a todos nosotros, en el evangelio de hoy:

“En verdad, en verdad os digo, que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre os lo concederá”

La oración hecha a Dios en nombre de Jesucristo abre todas las posibilidades para poder nosotros recibir ayuda. Todas las cosas son posibles a Dios. Siempre estamos en la necesidad de algo, luego entonces debemos orar. Debemos buscar que toda nuestra vida sea una constante oración a Dios. Debemos siempre elevar nuestro corazón y mente a Dios y algo mas debemos hacer, mantener siempre el hábito de la buena intención en todo lo que hacemos. Este es un acto de la voluntad, aposento del amor.

Lo que amamos profundamente esta siempre primero en nuestra mente, ocupa de manera predominante nuestros pensamientos y jamás esta tan alejado de nosotros sin importar en donde nos encontremos o que tan ocupados estemos. Nuestra constante intención es hacer lo que tengamos que hacer para complacer a quien amamos o acercarnos más a él. El enamorado, duerme, despierta, respira, trabaja, juega etc. por este amor. Busca entrar en la voluntad del ser amado para completar y realizar todos sus deseos. El que ama, continúa con esta apasionante búsqueda, constantemente por alcanzar la intimidad de corazón y mente, y encuentra la mayor felicidad y alegría con una simple mirada o gesto de aprobación de parte de este amor.

Este es el amor al que nos llama Dios Nuestro Señor cuando nos dice que debemos amarlo con todo nuestro ser: mente, corazón y alma. Este amor nos mantendrá en constante comunicación, oración, con El. Y todo lo que, quien verdaderamente ama a Dios, pida en nombre de Su Hijo, sin duda alguna lo recibirá.

Debemos, sin embargo, continuar practicando nuestra oración formal, pero no debemos considerarla suficiente. Debemos mantener en mente que jamás amaremos a Dios como debemos, consecuentemente nuestras oraciones siempre serán pocas.

No podemos abandonar nuestras otras obligaciones de esta vida o estado, para dedicar todo nuestro tiempo a la oración formal, pero si podemos formar la intención y deseo de dedicar todas nuestras acciones, palabras y pensamiento a Dios como una simple muestra de nuestro amor por El.

Este amor envolvente acarrea el aspecto necesario de la devoción en nuestra oración.

Buscamos lograr acercarnos a Él, en la devoción, postura, limpieza apropiada para no convertirnos en una ofensa en lugar de una alegría. Los verdaderos amantes, nunca se presentan “con el pelo en desorden” ante el ser amado. Buscan siempre presentarse con lo mejor, y no tanto esconder, sino eliminar por completo todo aquello que es rechazado o desplaciente al ser amado.

Quienes proclaman acercarse a Dios tal y como son (en el sentido de hacer oración) porque Dios ya los conoce y quieren ser “honestos” con Él; sólo demuestra la falta de verdadero amor o respeto por Dios.

Quien tiene su corazón lleno del amor y alabanzas a Dios, no duerme o cae en la práctica maligna de usar el santo nombre de Dios en vano. Cuando nuestro corazón está constantemente cantando el amor de Dios, no puede suceder otra cosa más que, esta bondad aparezca.

Quienes aman a Dios raramente encuentran la necesidad de pedirle cualquier otra cosa, sólo piden Su gracia, necesaria para perseverar en su amor o incrementarlo a pesar de todos los obstáculos que este mundo, nuestras pasiones y demonio coloque en nuestro camino.

Todo lo que es y suceda ha sido de manera directa o indirecta deseado o por lo menos, permitido por Dios. Y como tal, quienes verdaderamente lo aman, buscan a toda costa unir su voluntad con la de Él. Por lo tanto, si Él quiere que suframos de alguna manera alguna dificultad, quienes verdaderamente lo aman, estarán ansiosos por recibir y vivir esta situación.

La oración de quien ama real y verdaderamente no pide algo para sí mismo (egoísta) sino que busca el beneficio para el ser amado.

Esta es la meta que Dios nos tiene preparada. Esta es la meta que todos los santos alcanzaron. La misma que los arrimó a pedir a Dios, no tanto el que disminuyeran sus sufrimientos en el aquí y ahora, sino mas bien incrementarlos, si con esto obtendrían como resultado, mayor honor y gloria a Dios. (El mayor y mejor amante)

Esta es la mayor panacea para alcanzar la felicidad, consuelo y alegría en todas las cosas que recibimos de Dios, no sólo en lo placentero sino en las cruces y sufrimientos.

Que así sea.

Saturday, May 1, 2010

DOMINGO 4to. DESPUÉS DE PASCUA

2 DE MAYO DE 2010

Queridos Hermanos:

Una gran tristeza llenó el corazón de los apóstoles, nos relata la lectura del día de hoy, al anunciarles Nuestro Señor Jesucristo Su separación de estos; nos señala también que, Jesucristo les ofrece una razón de esperanza. Es necesario que El vaya al Padre para que pueda venir el Espíritu Santo y al recibirlo serán iluminados y fortalecidos.

Esto nos ofrece la oportunidad de considera la virtud de la Esperanza.

Como podemos ver a nuestro alrededor esta virtud ha sido orillada al extremo opuesto. Pecamos en contra de esta virtud ya sea por depender demasiado sobre ella, como si fuera algún tipo de magia o ignorándola como si no tuviera ningún valor.

La osadía es un pecado en contra de la esperanza. Este pecado nos lleva a colocar una confianza irreal en la misericordia de Dios. Tenemos una gran expectativa por el futuro pero no hacemos nada para lograrlo nosotros mismos. Ponemos toda la responsabilidad sobre Dios, olvidándonos de que Dios ayuda a quien se ayuda a sí mismo. Cuando seamos tentados a este extremo debemos recordar que: “Una fe sin obras es una fe muerta”.

Dios nos ha dado un cuerpo, tiempo, voluntad, inteligencia y un objetivo que alcanzar. Espera que pongamos todo esto en práctica para alcanzar aquello que esperamos lograr. Es una tontería pensar que no tenemos nada que hacer para lograr nuestras metas y creer que con el sólo hecho de tener fe, es suficiente. Si nos sentamos a esperar y no hacemos nada, nada se realizará.

En el nivel de lo aparente tal “fe” será algo bueno. Somos embaucados nosotros mismos con la idea de que “todo depende de Dios” o adoptamos una falsa humildad, diciendo que no podemos hacer nada más que esperar. Sin embargo tal actitud es un insulto a Dios. El nos ha dado las herramientas y habilidad para desear y lograr, nos ha dado el libre albedrio y espera que anhelemos y escojamos lo que es bueno y al así hacerlo, alcanzar el bien con todos los dones y beneficios que ya hemos recibido.

Sepultar estos dones que Dios nos ha dado, con la esperanza de que esto le agrade y nos recompense por nuestra inactividad y flojera, es algo verdaderamente vergonzoso.

Tal osadía parece ser más abundante entre los modernistas y liberales, tanto en el campo religioso como secular. Su “optimismo” irreal es en cierta manera repulsivo, para cualquier persona pensante. ¿Cuánto más lo será para Dios?

Al otro lado del espectro vemos, el vacio opuesto, en contra de la esperanza: La desesperación.

Este pecado es igualmente peligroso, ilógico y repulsivo.

Cuando volteamos a nuestro alrededor vemos toda la maldad que hay en el mundo. Según percibimos la dimensión del problema y sus consecuencias tanto espiritual como material somos tentados a la desesperación, los problemas son tan grandes que todo parece indicar que no importa lo que hagamos, todo será inútil, en contra de la gran ola de maldad. La tentación es que darnos inmóviles.

De igual forma se sepultan, con este vicio, nuestros talentos y dones y permanecemos pasivos sin ningún beneficio ni servicio.

Quienes caen en esta trampa frecuentemente se convierten en una carga para los demás, con sus constantes quejas de los problemas existentes en la religión, política, salud, educación etc. Pareciera como si todo estuviera mal y no pudiéramos encontrar la solución a todo esto. Una gran cantidad de grupos políticos y religiosos caen en esta forma actitud. Se sientan a esperar que las cosas cambien y se mejoren; pidiendo a Dios les diga cuándo va hacer algo al respecto.

Otra forma de desesperación es la que concluye que Dios no puede o no va ayudar. Tal fue la situación de Judas y algunos otros que lo imitaron. La dimensión del problema dicen estos, es demasiado grande para Dios. Luego entonces dejan de vivir literal o figurativamente.

Debemos estar siempre alertas sobre estos pecados. No permitamos, jamás, que crezcan en nuestro corazón ningún pensamiento de timidez ni desesperación. Debemos estar convencidos que Dios hace todo lo posible para salvarnos y que no existe la posibilidad en que el hombre no pueda trabajar y conseguir su salvación.

Debemos estar siempre alertas de no caer en una falsa confianza o en la osadía. Dios desea de antemano que todos los hombres se salven, con la única condición de que lo amen y cumplan sus mandamientos.

Debemos rechazar toda frivolidad y presunción, confiando siempre en Dios y haciendo el bien. Debemos aplicar Su gracia para la adquisición de la virtud y servirle fielmente todos los días de nuestra vida. Sólo de esta manera descansara nuestra esperanza en una base solida. “la fe sin obra es muerta”. De esta manera obtendremos lo que esperamos con fe – el perdón de nuestros pecados y la vida eterna.

Así sea.

Saturday, April 24, 2010

FESTIVIDAD DE SAN MARCOS, EVANGELISTA

25 de abril de 2010

Queridos Hermanos:

El evangelio de hoy nos muestra a Jesucristo enviando a los 72 discípulos. Las instrucciones que les da a estos, son útiles y educativos para todos nosotros.

Podemos apreciar que desde ese entonces, Dios Nuestro Señor ha establecido una jerarquía en la Iglesia. Así como Moisés estableció un hombre como cabeza sobre cada una de las doce tribus y confió seis jueces sobre cada autoridad de estas; así nuestro Señor Jesucristo estableció 12 apóstoles y a seis discípulos baja cada uno de estos. Siempre ha existido dentro de la Iglesia esta línea de mando y continuará hasta el final de los tiempos.

Una vez más vemos que, la mies a la verdad es mucha, mas los trabajadores son pocos.

Todo parece indicar que en nuestros días debemos orar no sólo por los trabajadores sino por la mies misma, al ser corrompida y encontrarse desesperadamente en la necesidad de la gracia santificante.

¿Cómo pueden recibir esta gracia, si no hay quien predique? Y ¿cómo puede alguien predicar si no ha sido enviado, (autorizado)?.

Deben existir los obispos, enviados para nuestro bien por Dios Nuestro Señor y que estos autoricen a otros, en su sucesión.

Estos ministros de Dios son enviados al mundo como corderos en medio de lobos. Lobos que, no escucharán a los corderos, ni buscarán imitarlos para convertir sus viciados corazones en humilde, dócil y amoroso; más bien por el contrario, estos lobos harán todo lo posible para convertir a estos corderos en sus imitadores hasta lograr destruirlos.

Luego entonces, ¿Qué deben hacer los corderos (discípulos) de Jesucristo, para protegerse en esta misión tan peligrosa? Deben permanecer distantes a las asechanzas de este mundo. “No llevéis bolsillo ni alforja, ni zapatos, ni os paréis a saludar a nadie por el camino”.

Se dice que el dinero es el origen de todos los males, sin embargo, el dinero no es el problema, sino el amor a este o el deseo desordenado por poseerlo. Luego entonces, los discípulos de Jesucristo deben alejarse de este peligro.

Este pasaje bíblico es lo que inspiró el voto de pobreza dentro de las comunidades religiosas, especialmente la Orden Franciscana. De la misma manera fueron enviados estos discípulos, sin sandalias, sin preocuparse por el cuidado de su cuerpo, (sobre lo que tendrían de vestir). Deben estar llenos de un celo y amor ardiente que, olvidándose de sí mismos se preocuparan por los demás.

Su primer mensaje debe ser de paz. Son portadores de la paz de Dios al mundo.

Jesucristo mismo los instruye diciendo: “al entrar en cualquier casa, decid ante todas las cosas, la paz sea en esta casa”.

Qué hermosa vocación, la de llevar la paz de Dios al mundo entero, Pero al mismo tiempo que difícil, constante amenazada y peligrosa.

No existe mayor gozo que reconciliar el alma pecadora a la unión con Dios. Los discípulos de Jesucristo curan el alma enferma del hombre, por medio de la absolución, alimentándola con el Santísimo Sacramento y la palabra de Dios. En gratitud por recibir esta gracia maravillosa, libre y voluntariamente reciben el cuidado de los discípulos que olvidándose a sí mismos, los aman por el amor de Dios.

Jesucristo Nuestro Señor manda a sus discípulos aceptar la hospitalidad de sus discípulos, comiendo lo que les sea puesto sobre la mesa. Haciendo notar que no deben exigir nada en especial ni ser u ocasionar cargas sobre quienes deben ayudar.

Aceptar lo que les pongan sobre la mesa, recordando permanecer siempre, espiritualmente alejados de ello.

Sin embargo, en muchas ocasiones, los discípulos de Jesucristo, llevan la paz de Dios a las almas, sólo para ver como son rechazados y golpeados en la cara con esta.

Son ridiculizados y expulsados, cuando deberían ser bien recibidos.

Si continuáramos leyendo el pasaje de san Lucas, aprenderíamos cual es la actitud que deben tomar estos discípulos. Se les señala continuar con su camino y sacudirse el polvo de tales lugares. Esto será un testimonio en su contra por haber rechazado a los emisarios de Dios. Los discípulos, no deben llevarse nada de ese lugar, de forma que tales almas miserables no tendrán excusa aceptable cuando sean presentados ante el Justo Juez. Su castigo será más severo que el castigo recibido por las ciudades de que hace mención el Antiguo Testamento, por haberse puesto en contra y rechazar, no sólo a los discípulos de Jesucristo, su mensaje y Su gracia, pero sobre todo por haber rechaza a Dios.

Al honrar a san Marcos, el día de hoy, hagámoslo escuchando y aceptando la paz y gracia que Jesucristo nos ofrece. Seamos agradecidos con quienes han recibido y voluntariamente aceptado este llamado, olvidándose de sí mismos para compartir con nosotros a Dios mismo.

De igual manera pidamos incesantemente a Dios por nuestros pastores que nos han traído Su gracia, para que permanezcan libres de las complicaciones y cuidados de este mundo para que perseveren como verdaderos apóstoles y discípulos de Jesucristo.

Que así sea.

Saturday, April 17, 2010

DOMINGO 2do. DESPUÉS DE PASCUA

18 DE ABRIL DE 2010

Queridos Hermanos:

Al considerar el pasaje del Buen Pastor en el Evangelio de Hoy, recordamos el llamado de Dios, a todos, a unirnos a la única y verdadera fe, la Iglesia Católica. Nuestro corazón se regocija al pensar en la bondad de Dios hacia nosotros al admitirnos en el Cuerpo Místico de Jesucristo – La Iglesia Católica. Pero al mismo tiempo, nuestra mirada se dirige hacia los que son excluidos de este cuerpo, y buscamos y hacemos oración por ellos, para que regresen a la verdadera fe y dejen de vagar de un lado a otro.

Quienes no son bautizados están fuera de este Cuerpo Místico luego entonces no reciben la gracia santificante, serán condenados a menos que ingresen al rebaño del Buen Pastor, en la verdadera Iglesia. La gran cantidad de paganos, judíos y musulmanes alejados de la fe verdadera causan un gran dolor en quienes tienen un verdadero amor por Dios. Sin embargo, lo que es tal vez peor, considerar la gran cantidad de “cristianos” que retardan y hacen a un lado el bautismo de sus hijos.

Muchos argumentan que quieren que sus hijos tomen esta decisión por sí mismos.

Tales “padres” no merecen tal nombre, toda vez que no muestran interés ni amor por la salud del alma inmortal de sus hijos. Niegan a sus hijos los privilegios de la gracia y beneficios que acompaña la unión con Jesucristo. Por eso, una vez que están sujetos, bajo el control del demonio y la influencia mundana, les permitirán tomar sus propias decisiones. Deberíamos consultar de manera lógica a estos “padres”, ¿por qué no preguntaron a sus hijos antes de traerlos a este mundo?

¿Por qué no se les permitió a estos hijos, que tomaran, esta decisión ellos mismos?

¿Cuántas otras decisiones han tomado por sus hijos estos “padres”, sin importarles en absoluto el futuro, la voluntad y dese de sus hijos?

No bautizar a los hijos no es otra cosa más que enrolarlos en el cuerpo del demonio y asegurarles su condenación eterna en el infierno.

Sin embargo, reflexionemos, ¿Cuántos “padres” tendrán que responder por el alma de aquellos hijos que no se les permitió ni siquiera nacer, mucho menos ingresar al rebaño de Jesucristo?

¿Cuántos abortos?

¿Cuántas concepciones inmoralmente evitadas?

¿Cuántos han escogido sus deseos perversos en lugar de la Voluntad de Dios?

Esta es la lamentable situación de muchos Modernistas que han negado el pecado y la necesidad del bautismo o la penitencia.

Los modernistas, particularmente los del Nuevo Orden, hacen a todos y sin ningún esfuerzo, miembros del rebaño de Jesucristo. Niegan la implementación de la palabra de Jesucristo. Imaginan haber escuchado la voz del Pastor e ingresan a Su rebaño sin ningún cambio en su vida. Permanecen e incrementan su vida pecaminosa y se consideran a pesar de todo sanos en el amparo de la Iglesia. Tal vez han oído, pero no han escuchado ni seguido. Lamentablemente muchos han mutilado las ceremonias del bautismo al punto de que no existe ninguna evidencia de que su intención sea borrar los pecados, o hacer lo que la Iglesia desea. Para muchos, el bautismo es un cierto tipo de iniciación, razón por lo cual concluimos, que no es tan importante para ellos.

Sin embargo, lo lamentable, no termina aquí. Hay muchos que recibieron la verdadera fe y fueron en cierto momento miembros del rebaño de Cristo, sólo para ser excluidos.

Los Herejes de manera obstinada niegan una o más doctrinas de la Iglesia, luego entonces niegan las enseñanzas de Jesucristo a través de Su Iglesia. Negar a la Iglesia es negar a Jesucristo que es Su cabeza. Estas pobres almas ciegas por su amor propio y vanidad, han decidido no escuchar la voz de Jesucristo para morir fuera del rebaño; condenados por toda la eternidad y ser separados de Jesucristo. Parece dolorosamente absurdo que la gente inteligente, haría todo lo contrario, obstinadamente sujetarse a su voluntad pervertida, cuando les cuesta el más mínimo esfuerzo, negarse a sí mismos para escuchar a Jesucristo y vivir.

Escuchar la voz del Buen Pastor es escuchar a la Iglesia Una, Santa, católica y Apostólica. Iglesia que se mantiene en orden con los sucesores de los apóstoles, los obispos, quienes enseñan, gobiernan y santifican en nombre de Jesucristo, cabeza del Cuerpo Místico. Por lo tanto quienes niegan que los sucesores de los apóstoles tengan el poder de enseñar, gobernar y santificar (como lo hacen muchos tradicionalistas) son herejes y por lo tanto están fuera del rebaño de Jesucristo.

Los cismáticos son peor que los herejes, porque se separan, ellos mismos, de Jesucristo no por algún conflicto doctrinal, sino por la falta de caridad. No aman a su prójimo, no rinden culto a Dios con otros católicos, y deciden su perdición eterna en lugar de resistir a sus celos, envidia y odio por los demás católicos.

Debemos también considerar a los que han sido excomulgados de la Iglesia. Estos han lamentablemente caído en algún crimen tan grande que la Iglesia se ha visto en la necesidad dolorosa de ser expulsados, para evitar que corrompan y hagan más daño a los demás miembros de este preciado rebaño.

Saturday, April 10, 2010

DOMINGO “IN ALBIS” PRIMERO DE PASCUA

11 DE ABRIL DE 2010

Queridos Hermanos:

Consideremos, particularmente el día de hoy, la virtud de la fe.

Nuestro señor Jesucristo le dice a santo Tomás que, son bienaventurados quienes no vieron y creyeron. Es aquí donde nos ha colocado la Providencia Divina. Debemos creer sin ver.

Cuando consideramos nuestra vida con la de los santos que nos han precedido, frecuentemente sentimos que de alguna manera hemos sido señalados o tal vez un poco menos merecedores de la gracia y bendiciones de Dios, como lo fueron ellos.

Nos imaginamos que, nuestra fe sería más fuerte, si pudiéramos ve y tocar a Nuestro Señor Jesucristo como lo hizo santo Tomás o si tan sólo se nos manifestara en alguna otra manera, eso bastaría para ser mejores católicos. Es como si pensáramos que Dios se ha cansado con el pasar del tiempo o que no está tan seguro de ayudarnos o peor aún que no sea capaz de hacer por nosotros lo que hizo con los demás.

Todo esto es un pensamiento blasfemo que debe ser rechazado inmediatamente como pensamiento diabólico que es.

Dios es todo poderoso, todo bondad y todo amor, todo lo que hace es para nuestro bien y mejor para nosotros.

Luego entonces, se preguntarán ¿Por qué hay tan pocos milagros en nuestros días?

La respuesta tal vez sea lo que nos dice Nuestro Señor Jesucristo: “La generación mala y adúltera busca una señal, pero no le será dada mas señal que la de Jonás, el profeta”. Porque, como estuvo Jonás en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.

Esta es la única señal que se le da a una generación malvada y adúltera.

¿Tendremos más milagros maravillosos y simbólicos?

La respuesta es fácil. Debemos hacer a un lado nuestra vida pecaminosa de lo contrario la única señal que obtendremos será la de nuestra propia condenación y miseria.

El hecho histórico de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo debe ser gracia suficiente para la transformación de nuestra fe y forma de vida, sin embargo, frecuentemente no sucede esto, sino más bien termina convirtiéndose en evidencia que nos condene al fuego eterno del infierno.

Para quienes tienen verdadera fe, es decir, quienes no sólo la profesan con sus labios, sino que la ponen en práctica; este acontecimiento histórico es suficiente para recibir la gracia en la vida diaria.

Tal vez estamos forzados a vivir en un mundo malvado y adúltero más no somos condenados a ser uno con este. Por el contrario somos llamados a superarnos y unirnos a Jesucristo y Su Iglesia. Si cooperamos con la gracia que se nos ha dado ya, encontraremos la fuerza y el valor para seguir a Nuestro Señor Jesucristo y fortalecer nuestra fe.

Finalmente, si continuamos en recibir y cooperar con la gracia de Dios, llegará el momento en que no necesitaremos de las señales y maravillas, para creer.

Como ejemplo de esto es el haber obtenido una fe verdadera y fortalecida en la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la Sagrada Eucaristía, ya no necesitamos de milagros ni manifestaciones externas para probar Su existencia.

En cierta ocasión, nuestro señor Jesucristo manifestó Su presencia en la Sagrada Eucaristía y el Sacerdote y los fieles pidieron al obispo acudiera a ver lo sucedido. El obispo, no acudió y agregó que este milagro era para los que dudaban.

El cree y no tiene dudas al respecto, por lo tanto no necesitaba ir a presenciar lo que ya sabe.

Esta es la fe que debemos desarrollar nosotros para poder contarnos en el número de los que les dice Nuestro Señor Jesucristo. “bienaventurados los que creen sin haber visto”. Tal fe descansa en la palabra de Dios. Creemos todas las verdades que la Santa Iglesia Católica enseña porque Dios lo ha revelado y no puede engañar ni ser engañado.

Hagamos nuestra esta lección tan importante que Nuestro Señor Jesucristo nos enseña a través de Santo Tomás. Evitemos los pecados de la generación malvada y adúltera, alejémonos de los pecados de este mundo.

Si en esta pureza e inocencia, Dios considera, no manifestársenos directamente, para nuestro beneficio, pidamos la intercesión de santo Tomás, para desarrollar una fe inalterable y fuerte para poder ser contados en el número de los elegidos, a quienes llama Nuestro Señor Bienaventurados.

Así sea.