Saturday, July 19, 2008

DOMINGO DECIMO DESPUES DE PENTECOSTES

20 DE JULIO DE 2008

Queridos Hermanos:

“Todo el que se ensalza sera humillado; y el que se humilla sera ensalzado”

Esta es la manera en que resultaron las cosas en la vida spiritual como consecuencia del pecado original y nuestros pecados personales, que hemos agregado. Si no estuvieramos contaminados por el pecado seriamos capaces de formar un major entendimiento de nuestro verdadero valor. Nos veriamos esencialmente, como DIos nos ve. Es decir lo que verdaderamente somos.

Lamentablemente cuando Dios ve lo que hay en nosotros, ve que existe muy poco de valor, es decir solo hay miseria y fantasia. Nos enganamos pensando que somos Buenos porque no hemos matado, robado o vandalizado a nadie, aunque hayamos dado lugar a estos pensamientos. Nos enganamos a nosotros mismos por haber completado algunas oraciones de memoria y mecanicamente, pensando que hemos hecho verdaderamente oracion.

Bajo tales enganos nos presentamos delante de DIos y los hombres como si verdaderamente fueramos santos y justos.

La actitud adecuada deberia ser de humildad. Debemos ser capaces de examinar nuestras conciencias y humildemente lamentarnos de haber perdido tanto tiempo sin verdaderamente amar a Dios. Hemos perdido mucho tiempo al no hacer oracion de manera correcta. Hemos perdido mucho tiempo al no amar genuinamente a nuestro projimo. Hemos perdido mucho tiempo en las “diversions” inutiles o aun peor en “diversiones” pecaminosas. Hemos perdido mucho tiempo en pensamientos perversos.

Hemos lastimado a nuestro projimo de palabra, obra y omission. Hemos ofendido a Dios no una sola sino muchas veces.

Mientras mas veamos lo que somos y entendamos quien y que somos (como DIos nos ve) mas estaremos comprometidos, por necesidad, de asumir una posicion de humildad que es verdadera y muy benefica para nosotros.

El hombre humilde reconoce de hecho que es un pecador y acude a Dios por misericordia, sabe que no la merece y que en justicia Dios ya lo hubiera mandado al infierno desde hace mucho tiempo.

Dios se complace cuando la opinion de nosotros mismos es cercana a la realidad. De esta manera “todo el que se humilla sera ensalzado” DIos lo auxiliara, tomara sus pecados, lo vestira con los ornamentos preciosos de la virtud y le dara la bienvenida en el reino de los cielos.


Pobres de aquellos que no sean humildes, rechazan ver la realidad y de manera orgullosa y arrogante se presentan delante de Dios y los hombres, proclamandose justos y “merecedores” del reino de los cielos. Se enganan a si mismos, sin embargo, la mayoria de sus conocidos ven lo que realmente son. Cuando estos les hablan de humildad de manera imprudente proclaman que son humildes y no se detienen a considerer su propia hipocrecia..

Tales hombres son mentirosos y ladrones, roban a la verdad, ofenden a DIos que es la Verdad, lo atacan con cada mentira, tratando de quitarle el honor y Gloria que solo a El le correponden, lo cual logran por un tiempo muy limitado; Dios ve esto y decide castigar firmemente este pacado, mientras estamos en esta vida o en la eternidad, finalmente la justicia divina triunfara.

El hombre orgulloso es miserable, cree poseer algo cuando no tiene nada, se encuentra en una situacion lamentable, por lo tanto debemos pedir a DIos que despierte a tales almas de las ilusiones en que se encuentra. Esta es una forma de verdadera caridad para nuestro projimo.

Debemos hacer nuestra parte y ayudar a tal persona para que vea la verdad (nunca como maldad o venganza, sino con humildad, verdad y caridad) y veamos los sufrimientos que este lleva, segun nos dice san Pablo: La mayoria nos va a considerer sus enemigos porque los amamos y les decimos la verdad.

Sin embargo, es un honor y privilegio ser odiado y rechazado por el mundo, especialmente los que son como los fariseos de que nos habla el evangelio de hoy. Nos hacen justicia ya que nos merecemos eso y mas como consecuencia de nuestros pecados. Y aun si se equivocan en su condena contra nosotros en algun punto, existen muchos otros motives por los cuales merecemos ser condenados. Si cargamos todo esto de manera paciente y humilde por el amor de Dios y en imitacion de Jesucristo nos encontraremos con que verdaderamente hemos vivido una vida que es similar a la de Cristo y merecedora de ser exaltada.


Asi sea.