Saturday, July 18, 2009

DOMINGO 7mo. DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

19 DE JULIO DE 2009

Queridos Hermanos:

Nuestra Santa Madre Iglesia nos presenta este día un extracto del Sermón de la Montaña. Cristo Nuestro Señor nos previene y pide que nos alejemos de la Hipocresía.

Se nos dice que debemos estar alertas sobre la presencia de falsos profetas que vienen vestidos de mansos corderos pero que por dentro son lobos rapaces. Se nos da como ejemplo, los árboles que dan buenos frutos y los que producen frutos malos. Concluyendo que no todo aquel que dice Señor, Señor entrará en el Reino del Cielo.

Estos ejemplos son suficientes para que entendamos la maldad, hipocresía y engaño que existe a nuestro alrededor.

Debemos estar alertas sobre las amenazas que representan para nuestra salvación la innumerable cantidad de religiones falsas. Son religiones disfrazadas de verdaderas cuando en realidad nunca han sido enviadas por Jesucristo. Por el contrario, son religiones establecidas por el demonio, es decir religiones de Satanás. Podemos fácilmente descubrir estas falsas religiones si conocemos la doctrina verdadera de Jesucristo Nuestro Señor, de la misma manera que el Buen Pastor puede descubrir la falsa vestidura de los lobos cubiertos con piel de oveja, para exponer la mentira.

Las mismas sagradas Escrituras que estos mentirosos utilizan es la misma herramienta que los descubre y condena. Ejemplo de ello es cuando los protestantes utilizan el texto bíblico que menciona que “Jesucristo dice este es mi Cuerpo y esta es mi Sangre….” Y niegan que la Sagrada Eucaristía sea verdaderamente Jesucristo. O por otra parte se divorcian y vuelven a casar, cuando citan el texto de las Sagradas Escrituras que dice que lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. La contradicción en sus doctrinas muestra claramente que son “lobos disfrazados de corderos” que buscan la destrucción de las almas.

Esta misma hipocresía se manifiesta en la parábola de los árboles. Estos debes ser conocido no por su tamaño, resistencia o belleza, sino más bien por los frutos que estos producen. Ejemplos de esto podemos constatarlos en lo que aparenta ser la Iglesia Católica en el Novus Ordo. Aparenta ser un árbol bueno que produce frutos similares, sin embargo al examinar sus frutos veremos que es contrario a lo que enseñó Jesucristo Nuestro Señor. Vemos el fruto amargo del indiferentismo cuando señalan que todas las religiones son iguales; vemos como niegan implícitamente la doctrina católica sobre el purgatorio, cuando vemos en sus “misas” de cuerpo presente que son más bien canonizaciones que misas de réquiems. Vemos la negación de la santidad del santísimo sacramento cuando mueven el tabernáculo a un costado del templo para dar lugar a que los fieles administren la comunión de manera individual o colectiva a diestra y siniestra, como si fuera un popular confeti, para que posteriormente un custodio recoja y limpie los que cayeron al suelo. Vemos la negación del pecado en los cambios efectuados a los sacramentos del Bautismo y penitencia. La negación de la indisolubilidad del matrimonio en la gran cantidad de “nulidades” otorgados.

Por último, el evangelio de este día nos previene de todos aquellos que predican usando el nombre de Dios, diciendo “señor, señor” pero que no entrarán en el reino de los cielos y evidentemente, tampoco sus seguidores. Vemos mucho del misticismo de las religiones orientales atrayendo a muchos que buscan la verdad que sólo puede encontrarse en la verdadera fe.

Los buscadores de novedades van de un fanatismo al otro en una búsqueda inútil por la verdad que nos hará libres y darnos la satisfacción y felicidad que tanto anhelamos. Sin embargo sus novedades cíclicas nunca los llevan a encontrarse con la verdadera religión mucho menos a su salvación. El demonio los entretiene llevándolos de un lado a otro gastando energía y perdiendo el tiempo en una búsqueda sin final ni resultado. Escuchan palabras de esperanza pero vacías de contenido y resultados incapaces de cualquier conversión, salud o salvación.

Ahora bien, debemos estar siempre alertas sobre estos hipócritas, debemos estarlo mucho más sobre los que están a nuestro alrededor más próximo. Existe una tendencia en nosotros a aceptar más fácilmente la mentira que la verdad misma. “las mentiras se extienden como el fuego en el bosque mientras que la verdad debe arrastrarse para poder avanzar”. Nuestras pasiones desordenadas están en constante lucha contra nuestra razón y fe. Presionan nuestro intelecto y voluntad a seguirlas en lugar de ser guías. Y cuando nos rendimos ante esta tentación fácilmente nos engañamos diciendo que lo que nuestras pasiones nos dictan es la verdad en lugar de aquello que las sanciona. El éxito externo de estos hipócritas es posible gracias al dominio de las pasiones sobre nuestro intelecto y voluntad. La mentira y decepción de estas falsas religiones son el atractivo más fuerte toda vez que acuden a nuestra naturaleza caída por el pecado. Nos agrada escuchar lo que aplaude nuestras pasiones y vicios y nos hacen sentir cómodos en nuestro pecado en lugar de escuchar a quien lo condena y reprende la forma de vida que llevamos. He aquí la razón del “éxito” de tantas falsas religiones y se nos señala que el camino al Infierno es amplio y tumultuoso mientras que el camino al Cielo es empinado y angosto y muy pocos transitan por el.

Paz y Bien